23 January 2017 23:54 PM



Viajando por Kioto y Osaka

Dicen que el mejor viaje de tu vida es el que tienes que hacer todavía. También dicen que el mejor es el último, cuando dejas este mundo y toda tu vida ha sido un viaje único e irrepetible. Estoy de acuerdo con ambas afirmaciones, pero no es menos cierto que este viaje por Kioto y Osaka ha sido sin duda el mejor viaje de mi vida hasta la fecha.

Nunca antes había planeado tanto un viaje y nunca antes lo había ido cambiando tantas veces. Al final, como siempre, las cosas no suceden como uno quiere, sino como se puede. Así que esta vez decidí que vería aquello que pudiera ver y que disfrutaría del viaje al máximo sin preocuparme por si he podido verlo todo o no. Hay quienes deciden ver el máximo de lugares posibles durante un viaje, pero yo opté por verlo todo de una forma mas calmada. Digamos que son dos maneras de viajar. Verlo todo rápido y mal sin apenas tener tiempo de disfrutar las cosas, o hacerlo a tu ritmo tranquilamente sabiendo que te dejas cosas importantes y que quizá tengas que volver en un futuro.

Aun así, vimos muchas cosas y tanto Jumi como yo acabamos muy cansados. En mi caso, dos días posteriores de descanso no fueron suficientes para recuperarme. Fue una semana viajando sin parar, con prisas, algunos problemillas y muchas anécdotas. Y al final te das cuenta de que es siempre mejor ir calmado y disfrutar del viaje que ir como un loco de un sitio para otro viendo lugares sin llegar a apreciar los detalles. Por eso me dejé muchos lugares importantes, pensando quizás, que tarde o temprano volvería a ese maravilloso lugar que es Kioto. Me dejé lugares importantes como Fushimi Inari o el Castillo Nijo, y otros que quería ver por interés personal, como la casa de Nintendo o Mimizuka. Pero vayamos al principio del viaje.

Volamos con Air Busan hasta el aeropuerto de Kansai. Es la segunda vez que volamos con Air Busan desde que fuimos a Fukuoka el año pasado y el vuelo fue muy bueno. Salió con retraso pero llegó a la hora marcada. Salimos por la tarde y llegamos ya de noche. Recuerdo, al dejar Corea atrás, ver los cientos de barcos con luces potentísimas en el mar para pescar y que muchas veces sorprenden en las fotografías vía satélite. ¿no habéis visto en las fotos vía satélite de noche cientos de luces en el Mar de Japón (Mar del Este)? Pues es por los barcos que faenan en esas aguas.

Llegamos al aeropuerto y de allí al hotel. Nuestro hotel era el Kansai Airport Washington Hotel, en la parada de Rinku town, a escasos minutos del aeropuerto. La razón por la cual nos hospedamos aquí fue porque pese a buscar alojamiento dos meses antes de ir, todo lo que encontrábamos estaba ocupado, tanto en Kioto como en Osaka. Y lo que quedaba libre era excesivamente caro y se escapaba de cualquier presupuesto normal. Así pues, pasamos dos noches en este hotel, la noche del día de llegada y la siguiente, para después alojarnos lo que quedaba de semana en Kioto. Este primer día no hicimos nada. Enfrente del hotel había un centro comercial con muchas tiendas que ya habían cerrado por la hora. También había una gran noria iluminada y varios restaurantes que seguían abiertos donde pude comer un buen plato de ramen. Después fuimos al hotel a dormir pronto porque al día siguiente nos esperaba un día bastante activo por las calles de Osaka.

Y así fue. Salimos bastante pronto con el tren que nos llevaba de Rinku town hasta Namba. O al menos eso decían todas las guías turísticas donde mostraban Namba como la estación final de trayecto. Sin embargo, el tren dio una vuelta extraña y se convirtió en el JR circular y nos llevó hacia la otra punta de la ciudad. Este siempre ha sido uno de mis problemas al viajar por Japón. La red de trenes y metro es muy diversa y efectiva, pero tiene cosas que me sacan de quicio. Por ejemplo, estos cambios que yo no supe ver y que nos dimos cuenta de casualidad. O que para salir de JR y entrar en el metro no se pueda hacer transbordo y tengas que estar entrando y saliendo con el consecuente coste de precio. Esto es porque en Japón los trenes y metros son gestionados por diversas empresas. Para acabar de arreglar el desaguisado, bajamos en la parada de Fukushima (que no tiene metro y no lo sabíamos) y que estaba a solo una parada de la estación de Osaka. Salimos y volvimos a entrar como dos tontos. En la estación de Osaka lo mismo. Y todo para que nos dijeran que si hubiéramos seguido en el mismo tren habríamos llegado a la parada que nos dejaba frente al Castillo de Osaka que era nuestro primer destino. Yo lo había planeado todo para ir desde Namba, pero a veces las cosas no salen como un cree que van a salir. Así pues, perdimos una hora haciendo el memo por los trenes de Osaka (ahora soy experto xD), y entramos al Castillo de Osaka por otra puerta.

Siempre digo que no hay mal que por bien no venga. Esto nos hizo ver cosas que de otra manera no habríamos visto. Así que el destino se portó bien con nosotros. Después de visitar el castillo fuimos hasta Dotombori para verlo de día y comer Kitsune Udon. De allí nos movimos en metro hasta Shinsekai, para ver la tienda de Kinnikuman (Musculman) y volvimos caminando por Nipponbashi donde me compré una Game Boy Pocket y unos juegos. Quería comprarme la Super Famicom (Super Nintendo) pero no lo hice al llenarme la cabeza de dudas con si dicha máquina sobreviviría al voltaje de Corea o si encontraría el transformador adecuado. Y vistas las luces idiomáticas del vendedor con el inglés, que no sabía dar solución a mis preguntas, me quedé con la Pocket que va a pilas y no da problemas.

Por la noche nos acercamos al templo Hozenji Yokocho, paseamos por las calles comerciales, entramos en un Book Off y acabamos cenando Okonomiyaki y Yakisoba en uno de los restaurantes mas antiguos de Okonomiyaki de Osaka. Aunque sin duda, el Yakisoba que pedí, fue el mejor que he comido en mi vida. Volvería a Osaka sólo para volver a comer ese Yakisoba otra vez. Después paseamos por Dotombori, vimos el famoso cartel de Glico (esta vez de noche) y comimos Takoyaki. Ya de noche volvimos al hotel para dormir e ir a Kioto al día siguiente.

La semana en Kioto fue espectacular. El problema era que debido al momiji (las hojas rojas del otoño) Kioto estaba a rebosar de gente. Además, el lunes era festivo en Kioto por lo que todos los lugares estaban llenos de gente. El primer día queríamos hacer una ruta, pero las consignas de la estación estaban todas llenas y tuvimos que cambiar de planes. Fuimos a nuestro guesthouse Inchien Sou en el barrio de Gion. De allí nos desplazamos al Ginkakuji e hicimos parte del paseo del filósofo. En condiciones normales lo habríamos visto todo, pero con tanta gente y tráfico (tardamos mucho en llegar con el autobús)  sólo vimos los templos Ginkakuji (o pabellón de plata), Honenin, Anrakuji, Reikanji y el santuario Otoyo Jinja. Ver Eikando fue imposible, y tampoco pudimos verlo al día siguiente cuando visitamos Yasaka Jinja y el parque Maruyama, Shoren-in y Nanzenji. Así pues, Eikando y Heian Jingu quedaron para otro viaje.

De esta zona, como con todo el viaje, me llevé sorpresas y decepciones. El Ginkakuji o pabellón de plata no me pareció nada del otro mundo. Quitando de la historia interesante que tiene detrás, como recinto el lugar deja mucho que desear. Quizás porque fue lo primero que vimos no nos desagradó del todo. Pero sin duda los mejores lugares para mi gusto fueron Anrakuji y sobre todo Shoren-in. En este ultimo lugar no había tanta gente como en otros sitios más famosos (Nanzenji, por ejemplo, estaba demasiado concurrido), sin embargo Shoren-in es uno de los mejores recuerdos que guardo de Kioto.

Otro día fuimos a la zona oeste de Kioto y visitamos los templos Ninnaji, Ryoanji, Kinkakuji y Kitano Tenmangu. Este fue uno de los días más espectaculares del viaje. Ninnaji es una pasada de templo. Además, ese día llovía y hacía más bonito el paisaje. De camino una casa se incendió y veinte (no exagero, había veinte) camiones -o mini camiones- de bomberos hicieron que nos bajáramos un par de paradas antes y tuviéramos que ir caminando. (este fue el viaje de los imprevistos). Como decía, Ninnaji fue una sorpresa que no esperaba, y además en primavera debe de ser muy espectacular debido a la cantidad de cerezos que tiene. Un sitio para volver. Ryoanji me pareció otro lugar sobrevalorado. El jardín Zen que vi en el templo Komyozenji en Dazaifu, por ejemplo, me pareció infinitamente más espectacular. Quizás es porque no entiendo sobre jardines zen o soy muy insensible, o quizás porque había demasiada gente o porque es un lugar visto en mil fotos. Sea como fuere, no era un lugar que impresionara mucho. Era mucho más pequeño de lo que imaginaba y no me transmitía nada. Kinkakuji no defraudó. Espectacular edificio y espectacular recinto en su conjunto, pero sin duda lo mejor estaba por llegar. Kitano Tenmangu fue el santuario que más me gustó de todos los santuarios sintoistas que visité. Ya había estado en Dazaifu Tenmangu y conocía la historia de Sugawara No Michizane. Así que para mi, Kitano Tenmangu, templo que alberga el kami (espíritu/Dios) de este erudito japonés, era una visita obligada. Lo que pasa es que fue un cúmulo de sorpresas positivas. En primer lugar, porque era día de mercadillo (sólo es el 25 de cada mes) y le daba un colorido especial al lugar. Y en segundo lugar, porque visitamos el jardín y fue una experiencia que no olvidaré jamás. Por si fuera poco el templo nos despidió con un concierto de taikos (tambor japonés). Esta claro que le caigo bien a Sugawara No Michizane y no tiene ninguna maldición conmigo (tiene una historia peculiar de maldiciones). Sin ser yo de la religión sinto, es el kami más importante para mí ya que representa la educación, la enseñanza y los estudios.

Al día siguiente fuimos a Tofukuji, quizás el templo más espectacular en cuanto a hojas de otoño de todos los que visité. Este templo, pese a la multitud, es visita obligada si se viaja a Kioto en otoño. De allí fuimos a Uji, un pueblo cercano a Kioto famoso por Genji Monogatari (una de las novelas más importantes de Japón), la producción de té, el santuario Ujigami (uno de los más antiguos de Japón) y el templo Byodo-in. (Aunque sólo visitamos este último por estar el santuario Ujigami en obras de reconstrucción). En Uji disfrutamos como niños, compramos té, comimos fideos de té verde en un restaurante espectacular y visitamos Byodo-in que, aunque no pudimos visitar por dentro debido a que se habían agotado las entradas, nos dejó con la boca abierta todo el viaje. Deseaba visitar este lugar por su historia, y es casi seguro que en cuanto Ujigami Jinja esté reconstruido, vuelva para así poder visitar el salón del Fénix. Volvimos en tren hasta Fushimi Inari pero era tan de noche que apenas se podían hacer fotos en condiciones. Además, llovía y hacia frío por lo que decidimos que visitaríamos Fushimi Inari en otro futuro viaje.

El siguiente destino fue Arashiyama. Todo el mundo hablaba maravillas de este lugar, sin embargo no me pareció tan especial como me lo habían contado. Quizás, otra vez, porque había demasiada gente, o quizás por todo lo espectacular que habíamos visitado en días anteriores. El templo Tenryu-ji era bastante normalito y el bosque de bambú estaba llenísimo de gente. Vimos el santuario Nonomiya que también tiene relación con Genji Monogatari, y fuimos hasta Jojakkoji. Todo el viaje por Arashiyama lo hicimos en bicicleta y esto nos ahorró mucho tiempo. Comimos tofu de Sagano y visitamos los templos Adashino Nembutsuji y Otagi Nembutsuji en Sagano Toriimoto. Sin duda, este último templo fue de los más espectaculares de todo el viaje. Nos dejamos muchísimas cosas por ver en Arashiyama. Por eso, en un futuro viaje he de volver aquí.

Por la noche fuimos al templo Kiyomizudera y poder hacer "la foto", porque si vas a Kioto y no haces la foto de Kiyomizudera de noche no has estado en Kioto. Realmente el templo no abre todas las noches del año, sólo en algunas épocas. Por eso hay que informarse bien antes de ir. Al día siguiente -el último de nuestro viaje- volvimos ya de día pasando antes por Yasaka Koshindo y la pagoda Yasaka. Visitamos Kiyomizudera e hicimos lo de ir de una piedra a otra con los ojos cerrados. Si no sabes de qué va, lo leerás en una próxima entrada. Jumi no llegó de una piedra a otra, yo sí, jajaja. Aunque mi cabeza chocó de frente con la cabeza de otro chico que hacía el camino en sentido contrario. Por suerte, todo quedó en un pequeño golpe, unas risas y la satisfacción de haber llegado a la otra piedra.

Acabamos el día en Ryozen Kannon. Aquí estaban haciendo un ritual en un templo pequeño. El humo del incienso llenaba el lugar. Dentro del templo había un fuego purificador y un grupo de monjes reunidos en círculo, rezaban y cantaban en voz alta. Fue muy, muy espectacular, pero fue más especial todavía cuando uno de los presentes salió del pequeño templo y se dirigió hacia mí. Pensé que me iba a llamar la atención por haber hecho fotos o vídeo. Pero no, salió para regalarme una lata de refresco y un Gohei de papel rojo y blanco (un amuleto de buena suerte). Me sentí muy agradecido. Después el hombre volvió dentro del templo y siguió con sus rezos y su fuego purificador. Fue una experiencia inolvidable que jamás olvidaré.

Cansados de tanto viaje y pensando que ya veríamos más cosas en un futuro, decidimos partir hacia la estación para ir al aeropuerto. El viaje no podía acabar sin algún imprevisto más y efectivamente nuestro tren estaba fuera de servicio. Tuvimos que subir a otro tren y hacer transbordo en Shin-Osaka. Como el aviso de que el tren estaba fuera de servicio sólo lo habían dado por megafonía en japonés, no nos habíamos enterado. Cuando le preguntamos a un revisor de tren ya entrado en años, nos llevó desde el anden 30 hasta el 5 corriendo por la estación y preocupándose por nosotros en todo momento. La verdad es que la amabilidad y educación de la gente en Japón es infinita. En el aeropuerto el avión salió con retraso. Me enteré que durante la estancia en Japón hubo un terremoto en Nagano y el monte Aso en Kyushu entró en erupción. Me enteré por otras personas cuando volvía, lo cual significa que mi idea de "desconectar" fue casi completa. De hecho, hasta me hackearon el blog durante el viaje. Suerte que tenía una copia de seguridad porque si no habría perdido algunas entradas.

Durante el viaje también visitamos los barrios de Gion y Pontocho. Me sorprendió ver los clubs de chicas, la Yakuza controlando las entradas de estos lugares, gorilas de dos metros con sus pinganillos en las orejas y el mal rollo de tener a uno cenando en la mesa de al lado aquella noche. Pensé que no vería ninguna Geisha o Maiko (no sé distinguirlas todavía) y vi casi una decena. Siempre corriendo rápido y volviendo de sus quehaceres ya tarde, por la noche. Como no fui con la idea de hacerles fotos, me las crucé cuando íbamos al conbini o volvíamos de cenar y no pude hacerles ninguna foto. Así que tendréis que creer mi palabra.

 

Curiosidades del viaje

- Sugoi, [increíble / maravilloso] fue la palabra que mas escuché en este viaje. Todo el mundo decía Sugoi allá por donde pasaba. Grupos enteros de personas decían sugoi repetidas veces mientras hacían fotos de cualquier lugar que les parecía sugoi.

- La gente hacía fotos de todo y de todos. Había quienes sacaban fotos de un árbol con hojas rojas como si no hubiera mañana o el que le hacia 20 fotos seguidas a su mujer en el mismo lugar con 20 caras diferentes.

- Pese a la multitud sólo un hombre me empujó una vez, en Nanzenji, sólo un hombre maleducado de las miles de personas con las que me crucé, apretujé y coincidí.

- El chino fue el segundo idioma más oído por detrás del japonés. Increíble la cantidad de turistas chinos que había, superando a coreanos y occidentales.

- El contraste entre Osaka y Kioto fue muy impactante. De hecho, lo puedes ver en los dos vídeos, nada que ver el uno con el otro. Parecen dos mundos diferentes.

- En algunos lugares de Kioto no era fácil encontrar restaurantes para cenar y debido a la multitud y los días festivos, subir al autobús podía ser como hacerse Sepupku (Harakiri) allí mismo.

- Pensaba que al ser Kioto más turístico y Osaka una ciudad grande, tendría menos problemas con el inglés de los que tuve en mi viaje anterior a Fukuoka, pero no. Me doy cuenta de que en Japón los extranjeros sí aprenden japonés y lo usan. Me sorprendió ver muchos occidentales hablando en japonés por la calle con sus novias, mujeres, familiares o amigos. En Corea sin embargo, la mayoría de los occidentales no salen del inglés. En este sentido pienso que es bueno que los extranjeros se impliquen en aprender el idioma del país donde viven, pero es realmente triste que la gente no sepa expresarse con un mínimo de inglés de colegio. Yo nunca fui a una academia de inglés, y puedo aprender algunas palabras o frases en japonés para salir del paso, pero no esperes que un turista se ponga a aprender japonés para una semana que va a estar en el país. Así que muchas de las conversaciones eran con señas y sin saber bien qué comidas estábamos pidiendo. Odio tener que recurrir a la defensa del inglés, pero es que en muchas ocasiones no hay opción.

- Me encantó ver tantas chicas y chicos con trajes tradicionales por las calles. Sin duda fue más exótico y especial.

- Me queda claro que Kioto tiene tantas cosas para ver que necesitaría un par de viajes más para poder ver lo importante.

- Me sorprendió la poca variedad de comidas que había en Kioto. En Fukuoka había más. En Kioto se repetían los mismos tipos de restaurantes constantemente. Osaka es otra historia. Eso sí, vi cantidad de restaurantes españoles.

- Todo el mundo pide perdón (sumimasen) hasta por respirar a tu lado, loc ual dice mucho de la buena edicación de este país.

- Algunos lugares me decepcionaron (Ginkakuji, Ryoanji, Tenryu-ji...) sin embargo hubo muchos otros que no esperaba que fueran tan espectaculares (Anrakuji, Shoren-in, Ninna-ji, Kitano Tenmangu, Byodo-in...).

Y hasta aquí mi crónica de este viaje. ¿Dónde viajaré en el futuro? Tengo varios destinos en mente pero estoy seguro que sera difícil superar lo que he sentido y vivido durante este viaje. De momento me queda seguir visitando muchos sitios de Corea. De Japón me gustaría ver Tokio, Nara y volver a Kioto, pero no sé cuándo será. Ahora mismo estoy bastante saturado de Japón. Un viaje que me gustaría hacer próximamente es Xi'an y Luoyang en China, pero el tiempo dirá dónde me lleva. De momento con los más de 32GB de fotos y vídeos que me he traído ya tengo para escribir en este blog durante mucho tiempo. Espero que os guste ir leyendo las entradas de todos estos lugares, con su historia, detalles y demás información útil. Si os gusta el blog, no olvidéis compartir las entradas por las redes sociales y seguirme para estar al tanto de lo que voy publicando.

Gracias a todos/as por leer.

  • Título: Viajando por Kioto y Osaka
  • Escrito por:
  • Fecha: 14 Enero 2015
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