21 February 2017 10:14 AM



Historia de Japón, economía, política y sociedad

Autor: 
VV.AA
Editorial: 
UOC
Género: 
Divulgación histórica
Páginas: 
341

No hay muchos libros de historia general de Japón en castellano y menos aún de autores de habla hispana, así que contar con un libro de historia general de Japón como este no puede ser más que motivo de alegría. Se trata de un libro que trata la historia de Japón desde la prehistoria hasta el terremoto de Tohoku del 11 de marzo de 2011. 

Los autores del libro son Oriol Junqueras, Dani Madrid, Guillermo Martínez y Pau Pitarch. El primero ha sido profesor de historia medieval y moderna de Japón en los Estudios de Asia Oriental y los otros tres autores son licenciados en Estudios de Asia Oriental por la Universitat Autònoma de Barcelona. Este hecho pone de manifiesto el buen funcionamiento de este grado de estudios universitarios y su aplicación práctica en los libros, por lo que es algo muy bueno para los estudios de Asia Oriental y espero que se repita en el futuro con los mismos o nuevos autores en los más diversos temas posibles.

Dicho esto vamos a analizar el libro.

El libro como tal es un buen libro de iniciación al estudio de la historia de Japón. Lo recomiendo para todas aquellas personas que quieren tener un primer contacto con la historia de Japón, están estudiando el grado de Estudios en Asia Oriental o simplemente quieren aprender sobre la historia de Japón. Uno de los puntos más favorables del libro es su fluidez narrativa. Es un libro que no se hace pesado y cuya lectura atrapa al lector pese a tratarse de un libro de historia. En este sentido pienso que el libro se aleja de las estructuras gramaticales academicistas y se acerca a un lenguaje más común, apto para todos los públicos, lo que me haría situar al libro más en un ambiente de divulgación histórica que en un sentido académico estricto. Además, el libro está dividido en capítulos y cada capítulo tiene diversos apartados que lo hacen bastante estructurado y por el que es difícil perderse.

Otro punto a favor del libro es que, a diferencia de otros libros de historia de Japón, comprende por igual todos los periodos. Para entendernos, hay libros que sólo llegan hasta un siglo determinado u otros que, dedicando una pequeña parte hasta la era Heian, centran su libro en los últimos periodos de la historia japonesa. No es este el caso que nos ocupa, como digo, el libro trata todos los periodos por igual y relativamente bien explicados sin apenas dejar lagunas. Podría decirse que es un libro completo, yo lo considero imprescindible dentro de los libros de historia de Japón en español.

Otra cosa que me gustó bastante fue el glosario. Normalmente en la historia de los países de Asia Oriental suelen salir conceptos e ideas que, para una mentalidad occidental o porque usan un vocablo nativo, pueden ser difíciles de entender para el lector que no tenga los conocimientos necesarios. El glosario de este libro, sin llegar a ser extenso, explica resumidamente cada término, dándole un valor añadido a la explicación general. Es algo muy beneficioso de lo que a veces, los lectores, no nos damos cuenta y considero que es importante remarcarlo. 

El libro lo compré por Amazon y pienso que ha sido una muy buena adquisición. Si quieres comprarte un libro de historia general de Japón y no saber por cuál decidirte, de todos los que he leído hasta ahora en español (no han sido muchos) yo diría que este es, por ahora, el mejor que he leído.

El libro también tiene otras cosas que no me han acabado de agradar. Principalmente cosas muy técnicas que tienen que ver con la relación de Japón con Corea. Si no tienes ni idea de esta parte de la historia o simplemente no te interesa, te recomiendo que dejes de leer aquí ya que quizás mi análisis pueda resultarte denso y te advierto que, las pocas pegas que le encontré al libro no son, en ningún caso, motivos de peso para no comprarlo. Así que pese a las críticas que pueda escribir a continuación, sigo recomendando su compra.

Al final de esta entrada he dejado el enlace para que puedas comprarlo por Amazon

 

Una de las cosas que no me acabó de llegar fue que el libro empezara con un capítulo dedicado a la mitología sintoísta y el origen divino de Japón. Pienso que en un libro de historia que se considere serio, está de más. Sería como poner el Génesis de la Biblia en un libro de Historia de España sólo porque este país es de tradición católica. Ahora bien, si lo que se pretendía en el libro, era "dar respuesta a algunas de las grandes incógnitas planteadas por la historiografía nipona", pienso que se tenía que haber abordado de otra manera. Por ejemplo, se dice de pasada que son "pseudocrónicas encargadas desde la corte, que mezclan la mitología con la fantasía propia de unos soberanos que pretenden usarlas para legitimar su poder", pero no se ofrecen los datos de qué soberanos son, quién realiza las crónicas y el por qué de la legtimación del poder. Mucho después, sí, en la página 105 del libro se habla de los libros históricos japoneses, de su creación, etc. pero carece de relación el primer capítulo con este, por lo que el lector que no conozca la historia japonesa, al llegar a dicho punto, puede haber olvidado por completo dicha conexión. Creo que aunque en el fondo la intención de este capítulo era buena, el resultado no ha sido el mejor. Tampoco se hace una lista explicada de cuáles son las "grandes incógnitas" aunque luego algunas se mencionen de pasada como el camino que recorrió Jimmu y la supuesta relación con hechos históricos. Aún así no es algo que desmerezca el libro ni mucho menos y lo hace hasta cierto punto, original.

Eché bastante en falta más mapas, y sobre todo, explicaciones bélicas. No hay muchas explicaciones a las guerras, datos o batallas, y no se habla demasiado de hechos históricos que pienso que entran dentro de dos apartados importantes del título, la política y la sociedad. Tampoco hay biografías. Apenas se tratan las invasiones japonesas a Corea donde sólo se le dedica un apartado bastante breve dentro de un capítulo. Tampoco se habla demasiado de otros "puntos negros" de la historia japonesa como la colonización de Corea que duró nada menos que 35 años del s.XX, del 1910 hasta el 1945, de su asimilación cultural y lingüística, de la tortura y asesinato de sus líderes independentistas, del uso de mano de obra coreana en las fábricas, de las mujeres de confort (se cita de pasada en un pie de página), de la negación de los símbolos coreanos, de la inclusión de atletas dentro de Japón, y de tantas y tantas otras cosas que, siendo Corea una colonia de Japón, estos hechos deberían reflejarse también en cualquier libro de historia de Japón. Me sorprende que, siendo Oriol Junqueras, famoso político independentista catalán que tiene una ideología afín con la libertad de los pueblos, en el libro que participa obvie cuestiones tan importantes y ofrezca una visión dulzona de un país tan imperialista en aquellos momentos. (Como el libro no tiene asignado un autor para cada capítulo, hemos de entender que es un trabajo conjunto del cual participan y se atribuyen la autoría los cuatro autores por igual). Una foto a toda página de la bomba atómica sobre Nagasaki sí nos hace sobrecogernos en la página 255. En este sentido no me pareció muy objetivo ya que la historia de un país debe contar todos los hechos, los buenos y los malos. Esto es algo que se repite en libros escritos por historiadores japoneses o extranjeros cuyas fuentes son únicamente japonesas, por lo que le quita objetividad al libro, pese a que nombre, por ejemplo, la masacre de Nanking bastante de pasada, en un triste pie de página. Que nadie se confunda, no pido un linchamiento público de Japón en un libro de historia, pero o se cuenta todo o mejor nos dedicamos a otra cosa, lo mismo me vale para los historiadores coreanos, por si alguien lo dudaba.

En el tema del colonialismo japonés, al tratarse de un libro de historia, me resultó un poco vacío que no se hiciera mención del uso de la historia por parte de los historiadores japoneses (el tema de la supuesta colonia de Minama que trato en el siguiente párrafo) como excusa y justificación para que Japón se anexionara Corea. Algo que es muy importante dado que mancha por completo buena parte de la historiografía japonesa al referirse a Corea. No se habla de lo que se hizo con el príncipe coreano Yi Un (llevarlo a vivir a Japón, obligarlo a casarse con la princesa japonesa Masako Nashimoto). Y hay un grave error de fechas al decir: "Después del asesinato en el año 1990 de Ito Hirobumi" que evidentemente fue asesinado en 1909, por lo que se nota que es un simple error tipográfico. 

Otra cuestión que no me acabó de gustar fue un pie de página en relación con la supuesta colonia japonesa de Minama en la parte sur de la península coreana, que decía así: "A pesar de los esfuerzos de los historiadores coreanos por refutar la existencia de la colonia de Minama, también conocida en japonés como Kaya, un monumento erigido en el 414 a la orilla del río Yalu en honor de un rey de Goguryeo confirmaría la invasión japonesa del 391." Este pie de página, desde un punto de vista histórico, es bastante decepcionante. En primer lugar, la no alusión al rey Gwanggaeto de Goguryeo por su nombre. En segundo lugar la no explicación de que las crónicas de las estelas de reyes donde se cuentan sus grandes campañas y hazañas son históricamente bastante discutibles por lo que sirven para hacernos una idea pero no para sentenciar un hecho sin datos arqueológicos que lo confirmen, lo mismo que ocurre con los registros chinos antiguos a la hora de establecer una realidad histórica de los siglos a de C. En tercer lugar, no se dice que hubo una gran polémica sobre dicha estela que, leyéndola de diversa manera, da como resultado traducciones muy diferentes. Y por último la no alusión a las continuas invasiones de Wa hacia el reino de Silla, ya desde épocas más antiguas, reflejadas en otros libros como el Samguk Sagi (Historia de los tres reinos coreanos), lo que nos daría a entender que las invasiones de Wa a Corea habrían sido varias, no sólo una, y constantes. No sólo eso, la estructura del pie de página diciendo que "a pesar de" lo que digan los historiadores coreanos, hay ese monumento que lo confirmaría, es como decir que digan lo que digan los coreanos no importa, porque ese argumento está ahí. Sin embargo, no hay ninguna explicación sobre la estela de Gwanggaeto (uno de los temas más controvertidos entre historiadores coreanos y japoneses), así como tampoco hay ninguna explicación para los lectores de cuáles son las teorías de los historiadores coreanos. De hecho, en la bibliografía no hay ningún libro de historiadores coreanos (o de otra nacionalidad) que traten temas comunes desde un punto de vista especialista en la materia. Sobre el tema de Gaya y Minama (llamada también como Minama Nihonfu, aunque no se diga, y que le hace perder valor porque Nihon es un término muy posterior al s V) hay muchos estudios, hechos tanto por coreanos como por académicos de otras nacionalidades. Pienso que si se habla de un tema como este en un libro histórico, lo mínimo es informarse sobre dicho tema y aportar bibliografía, datos y nombrar las teorías existentes que, mientras no se demuestre lo contrario, son científicamente válidas como las demás, porque son eso, teorías.

En el capítulo llamado "Contactos y encuentros del Estado Yamato con Corea" se dice: "Este reino (por el reino coreano de Baekje) situado al sudoeste de Corea tenía unos vínculos tan intensos con Japón, que -en su clásica rivalidad- los historiadores de este último país lo han considerado muy a menudo una colonia nipona; mientras que la historiografía del otro lado del estrecho de Tsushima ha asegurado muchas veces que Yamato era una especie de provincia coreana, gobernada por familias de este origen como podrían ser los Soga". Esto nos haría creer que los historiadores japoneses y coreanos piensan cosas diferentes y están enfrentados cuando no es del todo cierto. Aquí se tendría que haber hecho un comentario sobre los primeros historiadores japoneses que ya en el periodo Tokugawa hablaban de Baekje como una colonia japonesa, esencialmente Motoori Norinaga y Ban Nobutomo. Pero dicha idea no sería del todo cierta ya que otros nipones como Arai Hakusei o Toteikan opinaban justamente lo contrario:  que las raíces lingüísticas y rituales japonesas estaban en Mahan (la confederación de pequeños estados en la zona en la que después se crearía Baekje) o que según Toteikan casi todos los aspectos de la cultura japonesa, incluidas las ropas, instituciones, lenguajes y ritos, se habían desarrollado según el modelo coreano hasta el s VII. Volviendo a tiempos más recientes y evitando los historiadores nacionalistas de la época pre-colonial y colonial, este argumento de japoneses Vs. coreanos no se sostiene cuando Egami Namio (japonés) habló de la teoría de los jinetes conquistadores llegados "del continente" con el fin de evitar el término "Corea", cuando Gari Ledyard (estadounidense) indicó que dichos jinetes eran del antiguo reino coreano de Buyeo (en la actual Manchuria), y sólo más reciente Wontack Hong (este coreano, sí) ha relacionado directamente Yamato con el origen en Baekje a través del Emperador Ojin. Sin embargo, uno puede leer en español el libro "Breve historia de Japón" de Mikiso Hane (japonés) donde dice en su pag. 25 "En realidad, Ojin era oriundo de Corea, del reino de Paekche, conocido como Homuda en su época". Esto pone de manifiesto que, si bien ha habido muchas discusiones entre historiadores japoneses y coreanos respecto a estos temas, no es menos cierto que la dualidad de controversia historiográfica "japoneses Vs. coreanos" es una falacia, ya que como he argumentado hay historiadores en ambos países que propugnan teorías diferentes que, al fin y al cabo, son por el momento sólo eso, teorías. Sí es cierto que durante la época pre-colonial y colonial, los historiadores japoneses usaron Minama como una excusa para la colonización de Corea y también es cierto que los historiadores coreanos de la época en una defensa nacionalista, refutaron dicha teoría y rompieron cualquier idea de conexión coreano-japonesa en el pasado y del concepto del "origen común", dando lugar a dos teorías contrapuestas, con más base ideológica que científica, únicamente impulsadas por ideas nacionalistas y que hoy en día todavía pueden encontrar ramalazos en algunos historiadores amateurs (como los historiadores amateurs coreanos de los setenta), catedráticos octogenarios de universidad, y los cuatro fan boys que uno puede encontrarse a modo troll, por internet. La realidad actual es que, quitando de excepciones que buscan la rivalidad y justificar sus ideas de antiguo, la mayoría de los historiadores, tanto coreanos como japoneses, suelen entender la realidad de Minama desde un punto de vista mucho más objetivo, siempre que haya registros arqueológicos relevantes que puedan dar lugar a investigaciones más serias, porque cerámica y artefactos sin tanta importancia parece ser que se han encontrado a ambos lados del estrecho. Quizás, una visión más objetiva y menos nacionalista sea totalmente necesaria en estos menesteres, y esto incluye al libro que, como veremos a continuación, parece ser que sólo da validez a una de las teorías. En este sentido, y para evitar los supuestos roces nacionalistas, muchos historiadores foráneos a Corea y Japón parecen ejercer un papel de juez, más objetivo en algunos casos, más subjetivo en otros. Lo que quiero decir es que simplificar toda esta parte de la historiografía moderna coreano-japonesa a una simple rivalidad entre historiadores coreanos y nipones, es bastante simplista, porque la realidad es que dentro de la investigación académica el tema parece estar más o menos estudiado y los aportes que se van haciendo están más encaminados al entendimiento, mientras que fuera del ámbito académico y de todo rigor histórico el tema va mucho más allá, creándose las llamadas "batallas de la historia", utilizando la historia con fines políticos y creando malestar entre estos dos maravillosos pueblos de Asia Oriental. Pienso que hay que diferenciar claramente entre los historiadores del pasado, los historiadores actuales y el uso que hacen los políticos y la sociedad de los hechos históricos para manipularlos a su antojo sea en la dirección que sea. De no hacer esta diferenciación, leído el párrafo del libro, llegaríamos a creer que los historiadores y académicos actuales japoneses y coreanos siguen viviendo en la burbuja nacionalista pre-colonial y colonial, cuando no es cierto, salvo las excepciones que pueda haber, especialmente de académicos de mayor edad o aquellos que han vendido el rigor histórico a sus ideas políticas o sentimentales. En ese caso, allá cada cual con su existencia.

Por todo esto, cuando el capítulo continúa diciendo que "Sea como fuere, y siguiendo la versión japonesa,..." en este punto el libro carece de total rigor histórico. No se puede decir que "da igual cómo fuera" y que "vamos a seguir la versión japonesa", porque eso aleja al libro de cualquier cientifismo histórico. Mejor hubiera sido presentar todas las teorías e intentar no aceptar ninguna de las versiones sin nombrar a las otras. Cuando leí este apartado me dio la sensación de no estar leyendo algo objetivo. Sin embargo, el propio libro se contradice cuando en la página siguiente hablando de los kofun dice en un pie de página: "Como muchos kofun son considerados espacios sagrados por el sintoísmo, la casa imperial nipona ejerce un férreo control sobre los permisos de exploración y excavación. Es muy probable, dicen algunos historiadores, que el proteccionismo tenga que ver con el temor de que en algunas de las tumbas se puedan encontrar evidencias de la procedencia coreana de los "primeros emperadores"". Es decir, del tema de Minama sólo se sigue la teoría de que era un territorio japonés en la península pero después se duda del origen de los propios reyes, todo esto sin dar ningún tipo de cita bibliográfica. Personalmente, tuve la suerte de ponerme en contacto con uno de los autores que me facilitó información que en aquel momento yo no había leído, tiempo después y tras haber leído y estudiado en profundidad el tema, sigo viendo que hay cosas que no se sostienen. Sobre Minama, dicen: "Después de casi dos siglos de posesión Yamato, en 562, Minama fue conquistada por Silla". Sin embargo, no se dice que no hay ningún resto arqueológico evidente que confirme la existencia de ningún lugar de origen japonés llamado Minama. No sólo eso, no se dice si dicho puesto era un puesto militar, un lugar de comercio (la teoría más actual), o una simple avanzadilla. Es más, se da a entender la conquista de una zona de Corea por japoneses y su establecimiento allí durante doscientos años sin ninguna tumba (con haniwas), espada, espejo, resto cerámico o arquitectónico que lo justifique plenamente. Sólo se hace referencia al Nihon Shoki, una obra que el propio libro ya ha dicho anteriormente que es -junto con el Kojiki- históricamente cuestionable. Y por si fuera poco, en el año 562, si buscamos la referencia en los textos antiguos coreanos, veremos que es el año en que Silla invade Dae Gaya (año 23 del Rey Jinheung de Silla) uno de los reinos de la confederación de reinos Gaya, si uno quiere creer que Dae Gaya es un territorio japonés, sólo debe pasarse hoy en día por el museo de Goryeong para ver que, desgraciadamente para esa teoría, Gaya tiene una cultura singular, diferente de la del archipiélago japonés de la época. Además, Goryeong queda bastante lejos de donde los historiadores suelen colocar Minama que suele ser más bien, cerca de la desembocadura del río Nakdong (aunque este punto es discutible). Pues bien, ¿qué más puedo decir? Creo que queda claro. Esto no significa que no existiera Minama, podría ser que hubiera un puesto comercial de Yamato en esa zona, o de Baekje si creemos otras teorías, pero lo lógico sería decirlo todo y no afirmar cosas por afirmar, porque eso no es rigor histórico en ningún caso.

Sobre las tumbas Kofun el libro dice: "También hay bastantes historiadores que buscan similitudes entre los kofun japoneses y las tumbas coreanas o chinas, a pesar de que son más difíciles de encontrar. Una posición intermedia parece la más coherente: una evolución progresiva de las formas de entierro de los Yayoi combinada con influencias continentales, sobre todo en cuanto a objetos funerarios.". Aquí, una vez más se habla de autores sin citar a los autores (imagino que Kidder) y se hace una serie de afirmaciones sin aportar más pruebas que la palabra de quien lo escribe y en este sentido deberíamos creernos lo que dice el libro de buena fe. Sin embargo, el libro no dice qué similitudes son más difíciles de encontrar, cuando resulta que a simple vista, uno puede encontrar bastantes parecidos entre las tumbas de Corea y Yamato, no se dice en qué forma estaban enterrados en los diferentes periodos, si dentro de grandes vasijas, ataúdes de madera, ataúdes de piedra, ... y tampoco se hace ninguna alusión a los objetos funerarios, si son iguales o no en Yayoi y Yamato, o en Yamato y Baekje, o Silla, o Goguryeo, o simplemente parecidos. No se comenta si hay una continuación o una ruptura en la forma de enterramientos, etc. Como a día de hoy muchas tumbas no se pueden investigar pues es imposible saberlo, pero si atendemos a los estudios al respecto, por ejemplo Barnes, uno se dará cuenta de que las cosas no son tan simples como se dice en este libro. Además de que quizás se podría haber arrojado algo de luz sobre el tema si se hubiera hecho referencia a la teoría de la expansión de la cultura del arroz desde la península coreana así como las migraciones desde Yayoi o los estudios genéticos (Hammer) que evidencian una relación cercana entre las poblaciones Yayoi y las de la península coreana. En definitiva, faltan datos en este punto.

También, sólo se habla de exiliados de Baekje a la caída de este reino pero no se dice que años antes, fueron muchos los artesanos, eruditos y demás habitantes de Baekje que fueron a Yamato, algo que está reflejado en el Kojiki y en el Nihon Shoki. Como la teoría de Hong Wongtack no está ni mencionada, se pierde una visión bastante interesante que pondría a Yamato en una relación demasiado cercana a Baekje. 

 

Para finalizar, considero todas mis críticas anteriores como constructivas y con el ánimo de que a quien le interese pueda hacerse una idea más completa. Aún así, y como he dicho anteriormente, el libro es una muy buena compra y he decidido valorarlo con cuatro estrellas porque pienso que, como libro de historia general de Japón, es muy útil y se puede aprender mucho fácilmente. Que quede claro que mis críticas afectan sólo a cuatro páginas de las 341 que tiene el libro, así que espero que lo compréis y que os guste. 

Puntuación: 
4
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  • Título: Historia de Japón, economía, política y sociedad
  • Escrito por:
  • Fecha: 04 Septiembre 2015

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