23 January 2017 21:04 PM



Haeinsa, el templo de la tripitaka coreana

El templo budista Haeinsa es uno de los más importantes de Corea del Sur. Normalmente se le incluye junto con el templo Tongdosa (en Yangsan) y el templo Songgwangsa (en Suncheon), en el grupo de los tres templos más importantes de Corea. De los tres, Haeinsa representa las enseñanzas de Dharma. 

Y la verdad es que Haeinsa es un templo muy importante en todos los aspectos, tanto desde el punto de vista histórico como cultural.

En medio del Parque Nacional Gayasan, el templo Haeinsa guarda con celo uno de los tesoros más importantes de Corea, la tripitaka coreana (Tesoro Nacional nº 32). Un conjunto de más de 80.000 tablas de madera con textos budistas de la época de Goryeo (918 - 1392) que está declarado como Memoria del Mundo por la UNESCO y Patrimonio de la Humanidad junto con el edificio que alberga dichas tablas, que es también a su vez Tesoro Nacional de Corea nº 52

El templo Haeinsa fue fundado en el año 802, en la época de Silla Unificado, por dos grandes maestros budistas: Sunung e Ijeong. Desde su fundación, Haeinsa fue un centro fundamental de la escuala Avatamsaka en Corea. Una historia sin confirmar afirma que fue Uisang (625-702) quien estableció aquí una pequeña ermita. Pero sin duda la fundación documentada del templo como tal se debe a los dos monjes nombrados anteriormente. Un poco más tarde, cuando Taejo Wang Geon asumió el trono de la dinastía Goryeo, recompensó al maestro Huirang por su apoyo, haciendo el templo más amplio y convirtiéndolo en monasterio. Desde entonces se enseñaron las doctrinas de la secta Hwaeom a otros monjes que venían al monasterio, y desde entonces también, el templo ha ido ampliándose poco a poco. Una estatua del monje Huirang puede verse en el museo del templo.

En 1817 un incendio quemó la mayoría del templo, sin embargo las tablas de madera de la tripitaka coreana se salvaron milagrosamente gracias a un viento fortuito. El templo ha sufrido varios incendios a lo largo de su historia.

Durante la Guerra de Corea, el ejército comunista fue al templo con la intención de establecer allí una base militar, pero el maestro Hyodang (1904-1979) consiguió persuadirlos y se fueron. El ejército surcoreano no sabía de este hecho y ordenó el bombardeo del templo. Afortunadamente, el piloto encargado de dirigir el bombardeo se negó y más tarde sería considerado como un héroe por su acto de indisciplina, ya que salvó un patrimonio cultural de valor incalculable.

Durante finales del s XX. el templo fue la base de los maestros budistas Seongcheol y Hyeam Seonggwan, los más destacados maestros budistas de la meditación moderna. Su influencia llegó a todo el budismo coreano considerando el Templo Haeinsa como uno de los más importantes del país.

El monte Gayasan y su entorno albergan en la actualidad a 18 ermitas y alrededor de 500 monjes budistas.

 

Después de una bonita subida hasta el templo y después también, de encontrarnos alguna escultura extraña por el camino, llegaremos a un lugar lleno de estupas, una estela y una pagoda de piedra. En este sitio se guardan en estupas las sariras (reliquias de incineración de los monjes) de Jawoon, HoeamIlta, entre otros. Sin embargo, la más grande, moderna e interesante es la estupa del monje Seongcheol (1912-1993), cuya fotografía vemos aquí abajo.

El monje Seongcheol fue muy famoso en Corea por su papel en la modernización del budismo de las últimas décadas. La pagoda de piedra que encontramos junto al camino es la pagoda de Manjusri del año 895, erigida por el monje Hunhyeok, para rezar por la felicidad. Tiene 3 metros de altura y es del estilo de las pagodas de piedra de Silla. En 1966 se descubrieron dentro de la pagoda, algunas escrituras del erudito Choi Chiwon (857 - ? s.X) que cuentan detalles del lugar en los últimos tiempos de Silla Unificado.

 

Seguidamente, después de pasar por el pequeño pero apacible estanque del reflejo, llegamos a la puerta de entrada del templo Haeinsa. Esta puerta, típica de los templos budistas coreanos, llamada Iljumun o puerta de un pilar, es la entrada al recinto del templo. Desde la puerta, un recto y alargado camino nos conducirá rodeados de árboles y una curiosa estatua moderna de Buda, hasta la segunda puerta. Esta primera puerta es famosa por el bonito paisaje que nos abre, tal y como y intenté reflejar en mis fotografías.

 

Una curiosa estatua de Buda partido por la mitad en dos tonalidades, negra y dorada, nos observa desde la parte izquierda del camino.

 

Y un antiguo árbol sin vida cuyo tronco parece obstinado a quedarse allí es parte de la historia fundacional del templo. En aquel momento, el Rey Aejang, el monarca número 40 del Reino de Silla, comisionó el establecimiento del templo Haeinsa en honor a los dos monjes, SunungIjeong, que habían rezado por la salud de la reina que logró recuperarse de una enfermedad incurable. El árbol se plantó en esa época y vivió durante 1200 años hasta que falleció en 1945. Su presencia simboliza la historia del templo Haeinsa. Otra historia, contada por Choi Chiwon, explica que el templo se estableció después de la conversión de la Reina al budismo. Sea como fuere, el templo gozó de ayuda de la corte desde sus comienzos.

 

Finalmente llegamos a la segunda puerta, Bonghwangmun o puerta del Fénix, que contiene las pinturas de los cuatro reyes celestiales, guardianes y protectores de los templos budistas. En este templo, a diferencia de otros, los reyes aparecen en pintura y no como estatuas protectoras. Las pinturas son del año 1932, de Jisongpa.

También, en las puertas encontramos los dibujos de los guardianes Heng y Ha

 

Nada más pasar por la puerta, encontramos el Altar de Guksa, que alberga a la deidad chamanística Guksa-daesin, quien es responsable de la protección del templo Haeinsa. 

 

La llamada Puerta al Nirvana nos llevará por unas escaleras hasta la primera plaza del templo. Simboliza el paso del mundo terrenal al mundo de Buda.

 

Bokyeongdang, es uno de los edificios importantes del templo. Aquí se alberga la estatua de Sakyamuni, el Buda original. Se utiliza como salón de actos del templo cuando hay algún evento importante.

 

Torre de la campana del templo tiene en su interior cuatro de los instrumentos budistas importantes. La gran campana de bronce, un gran tambor de madera, otro con forma de pez, y una placa de metal con forma de nube.

 

Si subimos las escaleras de esta plaza, llegaremos a otra explanada en un nivel superior. El templo está construido en varias explanadas que se superponen unas encima de otras en forma de terrazas, lo que da lugar a varios niveles.

 

En este lugar encontramos un farol de piedra y una pagoda de tres niveles. El farol representa la paz de Buda, y se cree que fue creada en el mismo tiempo que la pagoda. La pagoda, llamada Birotap o pagoda de Vairocana, sirve para albergar reliquias budistas. Es de la época del reino de Silla Unificado (668 - 935).

 

Daejeokwangjeon es el edificio principal y más grande del templo. Aquí está la estatua de Vairocana Buda, el Buda de la meditación, a quien se consagró el templo desde su origen.

 

En el edificio Eungjin están consagrados los 16 Arhats. 

 

Y en Myungbu está consagrado Ksitigharba (Jijnag Bosal), junto con Domyung Bodhisattva y diez reyes.

 

Daebiro es otro edificio construido recientemente y en el que se dice que si rezas por amor cuando las linternas de loto están colgadas, puedes obtener mil años de amor.

 

Finalmente, si subimos por las escaleras que hay detrás de Daejeokgwangjeon, llegaremos al lugar donde se encuentra la famosa tripitaka coreana. Desafortunadamente, desde que se declaró como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fotografiar el lugar y las tablas de madera está estrictamente prohibido. Se puede hacer, previa petición, en casos especiales. Pero para el público en general no está permitido. Así que si vienes al templo con la intención de ver la tripitaka y hacer alguna fotografía de recuerdo, que sepas que no será posible. En su lugar, te intentarán vender un recuerdo en papel de uno de los bloques de la tripitaka. Si quieres hacer alguna fotografía, lo único permitido es fotografiar un gran panel, descolorido por el sol y el tiempo, con unas fotografías horribles, fuera de este lugar.

En mi caso la experiencia no fue positiva. Desde el momento que crucé la puerta unos señores (no eran monjes, supongo que voluntarios) estuvieron todo el rato molestándome diciendo que no hiciera fotos, pese a que llevaba la máquina apagada y con la tapa en el objetivo puesta y así se lo hice ver en varias ocasiones. Además, estuvieron encima de nosotros intentando convencernos de que compráramos un recuerdo en forma de papel con el relieve de uno de los bloques pintado en el papel. Estuvieron así, entre prohibiciones y peticiones durante cinco largos minutos de reloj que se me hicieron muy pesados. Lo suficiente como para enviarlos a paseo e irme del lugar. Yo quería ver el lugar tranquilamente, ni quería fotos ni quería comprar nada en ese momento. Y estos señores hasta que no acabaron de molestarme con prohibiciones, peticiones y preguntas no se quedaron tranquilos.

Después bajé a las oficinas del templo para preguntar si podía hacer fotos para el blog. No me dijeron un "no" rotundo, me dieron un papel de solicitud, en el que podía hacer una petición a los encargados del templo y si se me concedía, podría hacer fotos con la visita guiada de un monje. Aunque es algo que siempre he tenido en mente hacer, llegar hasta Haeinsa no es fácil para mí, así que desestimé esa opción. Quizás en un futuro, si me interesara mucho sacar alguna fotografía, lo haría. Sin embargo, sólo de recordar a los señores pesados de allí, se me quitan las ganas.

Yo entiendo que haya prohibiciones en las fotografías, aunque es algo que no comparto ni compartiré nunca, sin embargo, no tolero de ninguna manera que además me estén dando la brasa con que no se puede hacer fotos o que compre cosas como si fueran los dependientes pesados de una tienda. No hay justificación alguna para tener que aguantar eso, y menos en un lugar como este.

 

Dokseonggak es quizá una de las estructuras más singulares e interesantes del templo. Aquí se consagra a Dokseong, la deidad coreana de la larga vida y la gran suerte, venerada en los templos budistas. Es un edificio bonito por su forma hexagonal.

 

Por último, nos encontramos con este árbol, en un lugar llamado Haksadae, donde el erudito Choi Chiwon se dedicaba a la poesía y caligrafía poco antes de retirarse a una ermita en la montaña Gayasan. Este árbol es de aquella época en la que, según la leyenda, se puso un bastón en el suelo y creció este árbol milenario.

En definitiva, el templo Haeinsa es un lugar muy bonito y recomendable. El templo es grande, tiene muchos rincones interesantes, la subida al mismo es muy bella, y es uno de los templos más importantes de Corea. Sin duda es una visita que vale la pena, pese a que se sale de las rutas turísticas normales y pese a la prohibición de las fotografías.

 

Cómo llegar: en autobús desde Hapcheon o desde Daegu.

Entrada: 3.000W

Horario: 8:30 - 18:00 en verano, y de 8:30 a 17:00 en invierno.

Sitios de interés cercanos:

- Parque Nacional de Gayasan

 

  • Título: Haeinsa, el templo de la tripitaka coreana
  • Escrito por:
  • Fecha: 15 Febrero 2016
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