19 January 2017 7:21 AM



Entrevista a Marc Bernabé

Hoy vamos a entrevistar a una persona dedicada por completo al mundo del manga, especialmente en el campo de la traducción. En esta entrevista vamos a hablar sobre traducción, manga, aprender japonés, cultura japonesa y viajes. Marc Bernabé (L'Ametlla del Vallès, Barcelona, 1976) es traductor e intérprete de japonés. Es autor de los libros “Japonés en viñetas”, “Kanji en viñetas”, “Apuntes de Japón”, y coautor de “Kanji para recordar”, la guía “Rumbo a Japón” y “Hanzi para recordar”. Actualmente dirige la empresa de traducción e interpretación Daruma Serveis Llingüístics y el centro cultural Espai Daruma.

 

"(...) nuestro primer proyecto profesional fue Shin Chan anime, al catalán. Y que tu primer proyecto sea el que más éxito y repercusión ha cosechado, probablemente en toda tu carrera, es algo que marca inevitablemente: le tenemos un enorme cariño al mocoso contestón Shinnosuke Nohara. (...)"

 

- ¿Sabes? Tengo la impresión de que mucha gente tiene tu nombre en las hojas interiores de algunos mangas en su casa, y no lo sabe. ¿Cuántos títulos diferentes de mangas has traducido? Y de todos ellos y para que la gente se haga una idea ¿Cuáles son los más famosos en España?

Pues muchas gracias Robert por el interés y por esta gran introducción que has escrito. Y ya pasando a tu primera pregunta, pues sinceramente la cantidad de títulos que he traducido yo personalmente no la sé, nunca he llevado un recuento a nivel personal. Lo que sí llevo es un recuento de la cantidad de páginas de manga que se han traducido en Daruma, que en estos momentos es de unas 650.000. Si consideramos que el tomo medio de manga tiene unas 190 páginas, entonces nos salen unos 3400 tomos. Este recuento basado en páginas es mucho más justo que contando por tomos, ya que hay ediciones especiales de 500 páginas en un solo tomo, que contarían igual que los volúmenes de Shin Chan, que tienen unas 130, o que las antiguas ediciones en formato “medio tomo”, de 100 páginas.

De todo este material, calculo que tal vez una tercera parte –aunque es un cálculo muy grosso modo– ha pasado por mis manos, así que podríamos decir que he traducido unos 1000 tomos. Ah, por cierto, en Daruma también traducimos anime y otro material audiovisual (mis cálculos dan unos 6650 episodios de 20-30 minutos), algún videojuego, documentos, páginas web, etc. Es una agencia de traducción al uso, solo que nuestra especialización es el ocio japonés. Por cierto, durante una temporada, y eso te interesará, Robert, hubo cierto boom de la edición de cómic coreano manhwa y llevamos a traducir bastante material del coreano al español (no yo, obviamente, porque desgraciadamente no sé coreano –me encantaría–, pero como agencia, contando con traductores de este idioma). Aunque es un fenómeno que duró poco, lamentablemente.

Sobre títulos, puedo decir que nuestro primer proyecto profesional fue Shin Chan anime, al catalán. Y que tu primer proyecto sea el que más éxito y repercusión ha cosechado, probablemente en toda tu carrera, es algo que marca inevitablemente: le tenemos un enorme cariño al mocoso contestón Shinnosuke Nohara. También por Daruma han pasado títulos como Dragon Ball (en su nueva edición en manga), Doraemon, Naruto, Death Note, Bakuman, One Piece, Keroro, Ranma ½, Inu-Yasha, Captain Tsubasa (Oliver y Benji), Saint Seiya, numerosos títulos de Osamu Tezuka, de Naoki Urasawa, etcétera etcétera etcétera. Esto en manga, porque en anime hemos hecho Shin Chan, Doraemon, Nausicaä, Ponyo, El viento se levanta, Keroro... Muchísimas.

 

- Es que empiezo preguntando esto porque la primera vez que oí hablar de ti, mucho antes de que nos conociéramos en persona en Corea, fue en alguna página web o blog sobre Japón (no recuerdo cuál exactamente). El caso es que me quedé con tu nombre y en casa al abrir un Love Hina, aparecía allí Marc bernabé. Esto me resultó curioso, pero más aún cuando después miré una Dokan del año de la catapúm y ahí estaba Marc Bernabé. ¿Cuánto tiempo llevas metido en el mundo del manga y cómo empezó todo? Porque todo tiene un comienzo ¿verdad?

Bueno, siempre de una forma u otra he sentido una especial atracción por Japón, desde muy pequeño. Y aparte siempre me ha gustado el cómic en general; de pequeño era ávido lector de Mortadelo y Filemón, Tintín, Astérix, etc. La vida, y eso sería un poco largo de explicar, acabó llevándome al –en mi opinión– el mejor trabajo del mundo, ya que aunaba mi afición o fascinación por Japón y el japonés y el amor a los cómics. Este trabajo es el de traductor de manga.

Sin embargo, como bien dices todo tiene un origen. El hecho es que me crié en un pueblo bastante pequeño y ninguno de mis amigos compartía mis aficiones, así que no pude cultivarlas como sí lo hicieron otros que residían en ciudades grandes. Por eso mi entrada al mundillo se produce bastante tarde, cuando en 1998, con 21-22 años, conozco a la redactora en jefe de la revista Dokan, que al enterarse de que estaba estudiando japonés, me propone realizar un curso por entregas en las páginas de la revista. Este curso fue el embrión de Japonés en viñetas, mi manual de aprendizaje de japonés.

Poco a poco, fui metiéndome en el mundillo, conociendo a gente, mientras seguía estudiando japonés, hasta el punto de ir un año a vivir a Kioto como estudiante de intercambio. Allí, mi nivel de japonés subió enormemente, y a la vuelta me sentí preparado para traducir, ya que me había licenciado en Traducción e Interpretación con especialidad en inglés y japonés. Empecé a echar CV, con tanta suerte que, primero TV3, para traducir Shin Chan del japonés al catalán (fue el primer idioma en el que llegó Shin Chan a la península), y pocos meses después Glénat (más tarde EDT, actualmente desaparecida) y Planeta deAgostini Cómics (actualmente Planeta Cómic) contrataron nuestros servicios porque justo estaba empezando el que yo llamo “el segundo boom del manga” (siendo el primero el protagonizado por Dragon Ball a partir de 1992 hasta que se desinfló la burbuja, sobre 1997-98) y se estaban empezando a necesitar más traductores de japonés. Vamos, el típico caso de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Con Shin Chan empezamos a trabajar en verano de 2000, mientras que los primeros encargos de Glénat y Planeta llegaron en primavera de 2001.

Por cierto, hablo en plural porque toda mi trayectoria ha estado ligada a la de Verònica Calafell, mi socia en Daruma. Siempre hemos trabajado en tándem y Daruma sería inconcebible sin ella.

 

Hasta que unos meses más tarde me avisaron de que efectivamente ¡había salido en el manga de Shin Chan como personaje! Me quedé sorprendidísimo, era un honor enorme para mí. Y no se quedó allí la cosa, sino que un par de años más tarde ese episodio se adaptó a anime y también estoy allí, tanto en el manga como en el anime de Shin Chan. Inolvidable, desde luego.

 

- Mira, voy a dar tu dirección de Twitter porque pienso que es una cuenta muy interesante para seguir : Marc Bernabé. Pero lo primero que se va a encontrar alguien que no te conozca es tu cara en el avatar, pero en un estilo de dibujo muy conocido por todos ¿verdad? ¿Explícanos un poco cómo fue lo de Shin Chan?

En el año 2001 me encontraba viviendo en Yokohama, cerca de Tokio, y pensé que podría intentar escribir a algunos autores de manga cuyas obras traducía por si podía conocerlos, en plan fanboy. Uno de ellos fue Yoshito Usui, autor de Shin Chan. En la carta que le envié le contaba que Shin Chan estaba cosechando un gran éxito y que me encantaría conocerlo y, sorprendentemente, ¡me contestó! Cuando recibí su llamada me quedé petrificado.

Quedamos un día para conocernos y nos caímos genial, estuvimos charlando de Shin Chan, de la traducción, etc. En ese momento se trabó una sólida amistad entre nosotros, y también con su esposa, y cada vez que iba a Japón después procuraba quedar con él para charlar un rato, cenar... Cada vez le reiteraba que si quería podía venir a visitarme a Barcelona y sorprendentemente, ¡lo hizo! Estuvieron su esposa y él solo cuatro días, pero fueron unos días muy intensos en los que, entre otras cosas, fueron a comer a casa de mi abuela, que con mucho gusto les invitó a petición suya. En un momento dado afirmó que me sacaría en su manga como personaje.

Obviamente, este tipo de cosas casi nunca ocurren, se dicen muchas cosas pero luego no se hacen, así que no le di mayor importancia. Hasta que unos meses más tarde me avisaron de que efectivamente ¡había salido en el manga de Shin Chan como personaje! Me quedé sorprendidísimo, era un honor enorme para mí. Y no se quedó allí la cosa, sino que un par de años más tarde ese episodio se adaptó a anime y también estoy allí, tanto en el manga como en el anime de Shin Chan. Inolvidable, desde luego. Desde aquí un cariñoso recuerdo a Usui, que desgraciadamente falleció en un accidente en el año 2009.

 

Fue especialmente duro cuando llegó el encargo de traducir de nuevo Dragon Ball: para mí, un auténtico sueño hecho realidad. Fue muy complicado morderme la lengua.

 

- Antes decía que tu cuenta de Twitter es muy interesante porque muchas veces comentas muchas cosas, digamos “en tiempo real”, de cosas relacionadas con el manga o algunas cosas que estás traduciendo. Y aquí te quería hacer un par de preguntas. La primera: ser Marc Bernabé debe ser duro, ¿verdad? Me imagino a alguien que está traduciendo mangas los cuales la gente está esperando para leer y tú ya sabes lo que va a pasar y ¡no puedes decir nada!. ¿Ha habido algún momento especialmente duro? No sé, algún final de historia, algún personaje que muere, algo muy interesante en una trama,... que te hubiera gustado comentar y ¿te lo has tenido que guardar?

Huy, sí, muchísimos. Como soy el primero en leer según qué cosas (bueno, no tanto, porque hay mucha gente que sigue esas historias en tiempo real vía scanlations, peo bueno) no puedo hacer spoilers, así que solo puedo decir “uau, qué escena más impactante en el tomo tal del manga cual” y ya está. El que lo haya leído seguramente sabrá a qué me refiero y compartiremos ese momento de sorpresa; el que no, pues se quedará con la intriga y tal vez conseguiré que tenga muchas ganas de que ese tomo salga al mercado para leerlo. Lo que no puedo es destripar según qué cosas porque estaré arruinando la experiencia lectora de futuros lectores, y eso es algo, obviamente, que está fuera de lugar.

Otro momento especialmente duro es cuando te encargan traducir una obra que hace mucha ilusión por lo que sea. Pero si la editorial no la ha anunciado, no se puede decir nada acerca de ella. Fue especialmente duro cuando llegó el encargo de traducir de nuevo Dragon Ball: para mí, un auténtico sueño hecho realidad. Fue muy complicado morderme la lengua. Pero bueno, también por otro lado lo paso bien diciendo según qué cosas y luego soltando que “no puedo decir nada más”, haciendo rabiar un poco a la gente. Siempre, claro está de buen rollo y para echarnos unas risas. Faltaría más.

 

- La segunda: A veces también te leo comentando algunas dudas sobre cosas técnicas. Esto es muy interesante. ¿Te ha ocurrido alguna vez algún concepto social o cultural de Japón que no has sabido entender o que ha sido difícil traducir para el público occidental?

Hmmm, sí, pero ahora no se me ocurren ejemplos concretos. Generalmente internet soluciona cualquier duda de este tipo que pueda tener. Si hay algo que no comprendo, debo documentarme bien para entenderlo y tratar luego de encontrar una equivalencia española y/o completarla con una Nota del Traductor. En ocasiones no “me sale” un término en español, o tengo dudas sobre si es lícito usar uno u otro cuando tengo dos posibilidades, y lanzo la pregunta. Twitter es un medio tan inmediato que es muy útil recibir respuestas y opiniones al instante. E interactuar con la gente me gusta mucho. Piensa que el trabajo del traductor es muy solitario: estoy yo solo ante mi ordenador, sin hablar con nadie –ya que no trabajo en la oficina de Daruma, prefiero hacerlo desde mi casa y organizarme mi propio tiempo–, y las redes sociales, sinceramente, me hacen compañía. Je, je.

 

- Se dice que los japoneses son raros. A mí me parece una generalización sin más, pero sí que es cierto que Japón tiene ese punto extraño que tanto nos atrae. De todos los mangas que has conocido (traducidos o no) ¿Cuál ha sido el más raro que has visto? ¿De qué iba?

Ufff, este tipo de preguntas, a bote pronto, se me dan muy mal. Primero, definamos “raro”. Si hablamos de “raro” en cuestión de humor, tal vez Enomoto sería un ejemplo muy bueno. Es un manga tremendamente raro, escatológico y muy cafre. En cuestión de rareza entendida como originalidad, algunas obras de Shintarō Kago, sobre todo las contenidas en la segunda mitad de Reproducción por mitosis, tienen un fascinante punto de experimento, lo que no las exime de su condición de rarezas. También se me ocurren obras como Ippongi Mamoru, que va de las peripecias de un médico especializado en urología, desde el punto de vista del humor. El manga es tan amplio que hay cabida para cualquier cosa que se nos ocurra imaginar... ¡y más!

 

- He visto que tienes la costumbre de comprar mangas de países por donde pasas. ¿Por qué surgió este interés? ¿Cuáles son los mangas más extraños que has encontrado? ¿O aquellos países donde no pensabas que encontrarías manga?

Bueno, primero definamos “manga”. Para mí, estrictamente, “manga” es cómic hecho en su origen para el público japonés, con métodos editoriales japoneses. Sí, efectivamente compro manga editado en varios países siempre que viajo y siempre que exista edición oficial de manga en este país. Me dedico a esta industria y tengo curiosidad por ver cómo se edita manga fuera de Japón. Obviamente, el caso español es el que conozco, pero cuando viajo a otros países veo que tal vez usan otros formatos, otros modos de venta, etcétera, y me pica mucho la curiosidad. Tengo manga japonés editado en Corea, Tailandia, Singapur, Dinamarca, México, Argentina, Portugal, Brasil, Suecia, Malasia, Vietnam, etc. Por deformación profesional tengo más o menos claro en qué países se edita oficialmente manga y en qué países no, así que no representa ninguna sorpresa. Tal vez la única que me he llevado fue ver Naruto en turco cuando estuve en Estambul durante un día en una escala de un viaje a Japón el año pasado. ¡No tenía constancia de que se estuviera editando manga oficialmente en turco (evidentemente, me compré el ejemplar)!

Aunque tal vez con tu pregunta te refieres a “cómic no japonés cuyo estilo de dibujo está inspirado en el (shōnen) manga”. Siendo así, lo cierto es que no tengo mucha costumbre de comprar este tipo de cómic, pero a veces si alguno me llama la atención pues me hago con él por curiosidad. También, por mis características profesionales, ha ocurrido que en algunos países los propios autores me han obsequiado con su obra, de ahí que sí tenga bastantes en mi colección.

- Hablemos un poco del Espai Daruma. Para quien no lo conozca, me corriges si me equivoco, Espai Daruma es un centro cultural que tienes en Barcelona dedicado a la difusión de la cultura japonesa, especialmente el manga y el idioma. ¿Qué actividades culturales hace Espai Daruma? ¿Quién puede ir y qué se va a encontrar allí?

Sí, es correcto lo que dices. Es un (pequeñito) centro cultural en el que realizamos actividades relacionadas con Japón, siempre entendido como la extensión de una afición niponófila surgida principalmente del interés suscitado gracias al manga y al anime. Como bien sabes, muchísima gente se ha interesado en Japón en general teniendo como puerta de entrada el manga y el anime. Mientras que gran parte de las actividades culturales sobre Japón que se realizan por ahí obvian este hecho y siguen empecinándose en presentar la cultura japonesa del bonsái, el kimono y el haiku –la clásica–, nosotros apostamos también por este aspecto esencial de la cultura japonesa, faltaría más, pero intentando relacionarlo de alguna forma con el manga y el anime. Y, obviamente, tocamos temáticas que en otros centros culturales no se tocan por considerarse, todavía, “subcultura” (una estupidez de concepto, ya que el prefijo sub- denota que esta “por debajo” de la cultura, y para nosotros, la cultura es cultura, sin más, se llame haiku o se llame manga).

Hace poco hemos estrenado la página web, que es www.espaidaruma.cat (y pronto conseguiremos redireccionar www.espaidaruma.com, que se nos está resistiendo por culpa de proveedor), donde se encuentra toda la información al respecto: las actividades están abiertas a todo el mundo, y realizamos desde charlas y conferencias a clases de japonés, sesiones de intercambio lingüístico, así como charlas interactivas a las que llamamos “noches temáticas”. Cualquiera puede estar al tanto de lo que se va organizando visitando la mencionada página web o vía Facebook https://www.facebook.com/EspaiDaruma y Twitter http://twitter.com/EspaiDaruma

 

- Además, también se imparten clases de japonés ¿verdad? Cuéntanos un poco por si nos lee alguna persona de Barcelona que quiera aprender japonés con vosotros.

Correcto, es de hecho uno de los puntales de Espai Daruma: tenemos profesoras nativas, sobradamente preparadas, y de vez en cuando Verònica Calafell o yo mismo aparecemos también. La verdad es que en este sentido no somos muy originales, ya que nuestras clases son muy al uso, con metodología muy normal y estructura de clase normal. Eso sí, dadas las características de Espai Daruma, es obvio que el tema manga aparece bastante. Por cierto, para estudiantes avanzados ofrecemos de vez en cuando cursos e información sobre el japonés del manga o traducción de manga.

 

Japonés en viñetas es un método de estudio del idioma japonés autodidacta, es decir, basado en la premisa de que el estudiante no tiene acceso a un profesor de carne y hueso, sea por motivos geográficos o económicos. Está pensado de forma que sea progresivo;

 

- Yo no descarto en un futuro aprender japonés para poder usarlo en mis viajes por Japón, lo que pasa es que no puedo ir hasta Espai Daruma y me gustaría aprender por mi cuenta de forma divertida. Me gusta mucho la idea de “Japonés en Viñetas”. ¿Hasta dónde puedo llegar con estos libros? ¿En qué me van a servir en el aprendizaje del japonés?

Japonés en viñetas es un método de estudio del idioma japonés autodidacta, es decir, basado en la premisa de que el estudiante no tiene acceso a un profesor de carne y hueso, sea por motivos geográficos o económicos. Está pensado de forma que sea progresivo; de hecho el primer libro puede parecer muy “fácil”: está hecho así expresamente para que se pierda el miedo y el estudiante no se desanime a las primeras de cambio. Consta de dos libros donde se desarrollan temas gramaticales y de vocabulario, y tres otros libros, titulados Kanji en viñetas 1, 2 y 3, dedicados específicamente al estudio de los temidos kanji o caracteres japoneses de origen chino.

Eso sí, por mucho que los libros funcionen (durante los casi 15 años que llevan en el mercado ha habido muchos estudiantes que me han comentado que los usaron para estudiar japonés y que les sirvieron de mucho), lo cierto es que el esfuerzo del estudio recae, obviamente, en el estudiante mismo, ya que no hay profesor. Requiere mucha disciplina. Los libros están pensados para adquirir un nivel intermedio de japonés, que en nivel oficial del examen de japonés equivaldría a un N4. Considero que, llegado a ese punto, el estudiante ya va muy en serio en su objetivo de estudiar japonés y ya no justifica seguir con el método autodidacta a partir de ese momento, de ahí que nunca me haya planteado realizar un Japonés en viñetas 3.
 

- ¿Hay una nueva edición, verdad? ¿En qué consiste?

Correcto. Después de tantos años en el mercado, consideramos que iba siendo hora de remozar un poco el método. Como ya a lo largo de estos años se ha ido puliendo el texto y la maqueta, la verdad es que estoy muy satisfecho en ese aspecto y en este sentido no ha cambiado. Lo que sí ha cambiado es que los antiguos Cuadernos de Ejercicios, que antes se vendían por separado, ahora se han integrado en cada uno de los libros de texto. Con lo que si antes teníamos 4 libros (2 de texto y 2 de ejercicios), ahora tenemos solo 2, muy gruesos, compactos y prácticos. Esto significa que el que tenía la edición antigua con los libros de texto y los cuadernos por separado no tiene nada que temer, puesto que la nueva edición es igual, solo que en solo dos libros y con portadas diferentes.

 

- Hay un proyecto tuyo que me encanta, es “Apuntes de Japón”. Resumiéndolo un poco, estuviste un año en Yokohama trabajando durante el año del mundial de Japón-Corea 2002. De aquella experiencia hiciste un diario que se convirtió en este libro y del que no sé si es posible conseguir algún ejemplar todavía. El caso es que diez años después de aquella época pusiste el libro online en un blog que además va acompañado de podcast con tus impresiones años más tarde. De todo esto que es “Apuntes de Japón”, sin desvelar mucho para quién quiera conocerlo desde el principio pero para que le sepa de aperitivo... Cuéntanos alguna de las cosas que más te impresionaron de Japón en aquel momento.

Exactamente es como lo cuentas. Un blog antes de que se hicieran populares los blogs (yo ni siquiera conocía el concepto) que luego se convirtió en libro. El libro Apuntes de Japón tuvo una tirada modesta y una vida limitada en las tiendas, y nunca se reeditó. Es un libro especial porque pese a haber tenido mucha menos repercusión que Japonés en viñetas la gente que lo adquirió lo conserva y recuerda con mucho cariño. A menudo conozco a gente que me cuenta que le encantó el libro y que conseguí transmitir mi pasión por Japón con un estilo muy desenfadado. Es muy difícil conseguir ahora, y de hecho a lo largo de los años he recibido peticiones de gente que lo quería ver reeditado. Pero no considero que sea un libro que merezca una reedición en papel, primero porque está obsoleto (fue escrito en 2001-02, y aquel Japón ahora es distinto) y segundo porque no creo que tenga mucho sentido comercialmente hablando.

Pero sí siempre había tenido dos espinitas clavadas: la primera, que había gente que lo quería y no podía conseguirlo; la segunda, que la maquetación que se hizo en aquel momento no me gustaba demasiado y tenía ganas de remozarla tras haber aprendido yo mismo a maquetar. Así que, con el décimo aniversario de cada una de las entradas, decidí reeditarlas los mismos días en los que había publicado esa entrada, solo que 10 años más tarde, en formato PDF, maquetado en forma de libro, y con un podcast de acompañamiento. Hoy en día el blog está todavía disponible en http://apuntesdejapon.blogspot.es, mientras que el libro entero se puede conseguir de forma totalmente gratuita en www.cimoc.es

Cosas que me impresionaron de Japón... Pues muchas, pero especialmente recuerdo la experiencia de trabajar en una oficina gubernamental, en el ayuntamiento de Yokohama, y conocer el funcionamiento de la burocracia y los funcionarios japoneses de primera mano. Hay varias cosas chocantes al respecto que cuento en ese libro, entre muchísimas otras.

 

- Desde entonces has vuelto más veces a Japón. ¿Has notado muchos cambios en estos últimos 13 años?

En esencia no he notado grandes cambios puesto que he ido muy a menudo y por lo tanto los cambios los he percibido de forma muy gradual. Es como la historia de la rana y el agua hirviendo. Se puede decir que yo soy la rana que está dentro del agua: la temperatura va subiendo gradualmente y no me doy cuenta. Seguramente si hubiese tardado 10 años en volver a Japón te podría dar una respuesta más clara. Pero cosas obvias que se me ocurren es que ahora es mucho más común ver a extranjeros en Japón, tanto turistas como residentes, y los japoneses ya no se sorprenden tanto cuando un extranjero habla japonés como antes (al menos en zonas urbanas, en el campo sigue siendo bastante genuino esta reacción del nihongo jōzu (qué bien hablas japonés)). También el evidente cambio provocado por los móviles y tablets: antes la gente leía libros y revistas en los trenes, ahora están amorrados a los teléfonos. Y, claro está, la evolución de la moda juvenil, que cambia a toda velocidad. ¡Ah! Y la incorporación del cool biz en verano: antes todos los ejecutivos salaryman tenían que ir con traje y corbata, mientras que ahora, en verano, se ha impuesto un estilo más desenfadado para ayudar a ahorrar energía, ya que no es necesario que el aire acondicionado esté tan fuerte (debe estar, por ley, a 28ºC en oficinas). Así que esos permanentes ejércitos de hombres encorbatados y trajeados ya no se ven en verano.

 

Cuando llegué a Japón por primera vez, en marzo de 1999, absolutamente TODO era una sorpresa, estaba aprendiendo cosas nuevas a montones, a diario. Actualmente ya es mucho más difícil sorprenderme

 

- Supongo que debe haber mucha diferencia del Marc Bernabé que fue por primera vez al Japón al que va ahora de viaje. Ya no te sorprenden las mismas cosas, lo que antes llamaba la atención, ahora quizás no tanto... ¿En qué te fijas cuándo vuelves a Japón? ¿Qué cosas te llaman la atención ahora que conoces el país tan a fondo?

No, por supuesto. Cuando llegué a Japón por primera vez, en marzo de 1999, absolutamente TODO era una sorpresa, estaba aprendiendo cosas nuevas a montones, a diario. Actualmente ya es mucho más difícil sorprenderme, tienen que ser cosas muy específicas, pero lo vivo de forma diferente, lo que no significa que sea menos estimulante. Japón me encanta y tengo mis lugares favoritos, mis platos preferidos, amigos, etcétera que hace que cada nueva estancia en Japón sea como volver a mi segunda casa. Solo que todo es muy acelerado: al volver solo durante el espacio de entre 7 y 10 días (me gustaría que fuera más, pero no siempre se puede), tengo que concentrar un montón de actividades y encuentros en ese espacio de tiempo, lo que hace que tenga unos días agotadores... En los que disfruto muchísimo.

 

- Entiendo que, para una persona que conoce tanto Japón, le debe molestar bastante la imagen que muchas veces los medios de comunicación occidentales venden de los japoneses. ¿no? De todos los típicos tópicos, ¿Cuáles podríamos desmentir?

No sé, muchísimos. Primero, el de que los japoneses son raros. Cierto, tienen su idiosincrasia, pero no son mejores ni peores que los occidentales. A veces habrá algún tipo raro que hará algo especialmente curioso y llamará la atención a todo el mundo (incluso de los propios japoneses), pero tampoco podemos decir nada cuando en España tenemos una fiesta que consiste en tirarse toneladas de tomates por encima unos a otros (la Tomatina de Buñol, por cierto muy famosa en Japón) u otra que consiste en correr delante de un montón de toros asustados y muy peligrosos, entre muchas otras cosas. Aparte de frikis tipo Carlos Jesús y tal...

Otro tópico es el de la huelga a la japonesa, que no existe: no, los japoneses no trabajan más para fastidiar a su empresa cuando quieren hacer huelga. Las huelgas son muy raras en Japón, pero existen y son iguales que las occidentales.

 

Vamos a pasar a algunas preguntas cortas un poco más distendidas.

- ¿Cuál es tu comida favorita de Japón?

Muy difícil, porque me gustan tantas cosas que es imposible decantarme por una, así que diré el sushi, pero con matices. Pero no en un sushi cualquiera ni en un sitio cualquiera, sino el sushi que degustas cuando tienes al itamae (chef) delante y vas conversando con él. No es comer sushi, es la experiencia de comer sushi.

- ¿Has pensado en vivir en Japón alguna vez? ¿Te irías si pudieras?

Bueno, en Japón he vivido un total de 5 años. No descartaría volver allí si tuviera la oportunidad. Pero de momento es complicado, ya que mi empresa (con mis clientes) está en Barcelona, y también es complicado moverte con familia. Pero no lo descarto en absoluto.

 

- ¿A qué manga actual recomiendas que se enganchen los lectores de esta entrevista?

Estoy seguro de que un manga como Oishinbo puede gustar a los lectores de esta entrevista: es un manga sobre cultura gastronómica japonesa en el que se aprende mucho de gastronomía y modo de ser de los japoneses.

 

- Para acabar. Como nos conocimos en Corea, ¿Qué te gustó más de Corea? ¿Y lo que menos?

De Corea disfruté sobre todo andar por sus calles y la comida, ese fue un viaje muy gastronómico del que tengo muy gratos recuerdos. También me hicieron mucha gracia las jjimjilbang, ¡eso sí que fue una experiencia única! ¿Lo que menos me gustó? Tal vez pueda decir que me decepcionó la Corea rural: me imaginaba pueblecitos interesantes, con gente afable y muchos descubrimientos por hacer, un poco como ocurre en Japón, pero lo cierto es que no vi nada de esto. Tal vez no fui a los lugares adecuados, pero tengo la sensación de que el pueblo coreano es muy urbano.

 

Muchas gracias por la entrevista Marc, espero que nos podamos volver a ver algún día no muy lejano.

¡Sí, yo también!

  • Título: Entrevista a Marc Bernabé
  • Escrito por:
  • Fecha: 15 Octubre 2015
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