24 February 2017 19:27 PM



Entrevista a Jonathan López-Vera

Hoy voy a entrevistar a una persona que dedica su tiempo a la historia japonesa a través de su blog de divulgación histórica. En la entrevista vamos a hablar de su blog, una revista digital sobre Asia Oriental, sus proyectos y temas muy interesantes de la historia de Japón. Jonathan López Vera (Barcelona 1977) es graduado en Estudios de Asia Oriental por la Universitat Autònoma de Barcelona, máster en Historia del Mundo por la Pompeu Fabra y actualmente doctorando en esta misma universidad. También es autor del blog Historia Japonesa y cofundador de la revista digital Asiadémica.

 

"HistoriaJaponesa.com es una web dedicada a la divulgación de la historia de Japón, como su nombre indica claramente –con la excepción de la historia contemporánea, que no trato– donde hay artículos que pueden leerse online o descargarse como pdf tanto en castellano como en catalán."

 

- Hola Jonathan. Lo primero que vamos a hacer es hablar un poco de tu blog: "Historia Japonesa". Como pequeña introducción, ¿Que es Historiajaponesa.com, por qué surgió y qué vamos a encontrar en él?

Pues HistoriaJaponesa.com es una web dedicada a la divulgación de la historia de Japón, como su nombre indica claramente –con la excepción de la historia contemporánea, que no trato– donde hay artículos que pueden leerse online o descargarse como pdf tanto en castellano como en catalán. Además, en un apartado que es algo más parecido a un blog, llamado “Noticias”, voy también contando cosillas que hago y que tienen relación con el tema o con mi trabajo, como conferencias, viajes, cursos, etc. No es una web que se actualice constantemente, porque cada artículo requiere bastante trabajo y yo me dedico a más cosas, pero sí intento ir publicando cosillas a menudo en la sección “Noticias” o en la página de Facebook. El proyecto nació en el verano de 2011 por varios motivos… primero porque estaba muy aburrido, la verdad, porque siempre ando metido en mil historias pero aquel verano se presentaba un poco ocioso, así que algo había que hacer. Por otro lado, porque en internet no había nada parecido en castellano, sí que encuentras entradas sobre historia en algunos blogs sobre Japón en general, pero no había ninguno dedicado en exclusiva a ello. Y, por último, porque pensé que comprometerme públicamente me obligaría a ir investigando y escribiendo de vez en cuando, especialmente sobre temas que no son directamente los míos. Intento que los artículos estén un poco a medio camino entre lo divulgativo y lo académico, que se entiendan bien sin ser una cosa demasiado densa pero que todo esté bien argumentado y documentado, con su correspondiente bibliografía al final de cada artículo, etc. Al principio tiré mucho de cosas que ya tenía escritas, y empezó poco a poco a caminar y a recibir más y más visitas, y estoy muy contento porque gracias a la web me han ido saliendo otros proyectos muy interesantes.

 

- En tu blog has tratado diversos temas, algunos más generalistas como los dedicados a los periodos de la historia japonesa y otros más concretos. ¿Cuál es la entrada que más te gusta, la que le has dedicado más tiempo, la que te has “currado” más...?

Sí, por un lado voy avanzando en los periodos de la historia japonesa, desde el Paleolítico, de una forma más o menos ordenada, y por otro voy intercalando artículos sobre temas específicos, para dar un poco de variedad. Respecto a la entrada que más me gusta o que me he currado más… a ver, es difícil elegir, pero… supongo que como artículo el que está más currado es el de la Embajada Keichō, que se basa en mi trabajo de final de carrera. Aunque en realidad hay cuatro artículos que tienen mucho más trabajo detrás, unos que van seguidos en la web, de septiembre de 2014 a enero de 2015, porque son trozos de mi tesina de máster, que es un trabajo demasiado extenso –y quizá demasiado técnico– como para publicarlo tal cual, por lo que decidí diseccionarlo y aprovechar partes para hacer cuatro artículos breves; la tesina requirió unos meses de trabajo muy duro, visitando el Archivo de Indias en Sevilla y leyendo documentos de finales del siglo XVI… supongo que lo acabaré publicando íntegro antes o después de alguna forma.

 

- ¿Qué nuevos temas nos esperan a los lectores de Historia Japonesa?

Pues tengo pendiente hacer una revisión de los artículos ya publicados, ampliando algunas partes y corrigiendo algún errorcillo que hay por ahí… a ver si tengo tiempo para ponerme con ello… lo bueno de trabajar online es que siempre puedes cambiar cosas de los artículos, te permite una flexibilidad que el papel no tiene. Aparte de eso, continuaré avanzando con los periodos –voy por la mitad del siglo XIV– y con artículos específicos, pero aún no tengo decididos los temas, ya veremos.  

 

En Asiadémica: "Publicamos artículos académicos de cualquier disciplina –historia, economía, literatura, antropología, lingüística, etc.–, siempre que geográficamente correspondan con lo que comúnmente entendemos por “Asia Oriental”."

 

- También tienes otro proyecto llamado Asiadémica. ¿Qué es esta revista digital y a quién está dirigida?

Sí, Asiadémica es otro proyecto en el que ando metido, esta vez no en solitario, la sacamos adelante el compañero Jordi Serrano y yo. Se trata de una revista online que también puede descargarse de forma completamente gratuita desde su web, con dos números cada año, en enero y julio. Dentro de muy poco saldrá el número 6 y estamos muy contentos porque poco a poco va recibiendo más atención y nos llegan más y mejores artículos. Desde hace un par de números contamos con registro ISSN y un comité asesor formado por profesores y especialistas de muchas disciplinas que se encargan de hacer de filtro, revisando los artículos que nos llegan.

 

- ¿Qué tipo de artículos vamos a encontrar en Asiadémica? ¿Son para todos los públicos o sólo para gente especializada?

Publicamos artículos académicos de cualquier disciplina –historia, economía, literatura, antropología, lingüística, etc.–, siempre que geográficamente correspondan con lo que comúnmente entendemos por “Asia Oriental”. Diría que cualquiera que esté interesado en estos temas puede pasar un buen rato leyendo Asiadémica, quizá no le interese la lingüística china pero sí le apetezca leer algo sobre el impacto de los doramas coreanos en Japón, por ejemplo, es tan transversal que siempre habrá algún artículo que te pueda interesar y otros que no quieras ni mirarte, hay de todo.

 

- Continuamente se va haciendo un “call for papers” para la revista, ahora hay uno abierto hasta diciembre de 2015. ¿Qué personas pueden participar en la revista?

Sí, al principio abríamos periodos de “call for papers” durante unos meses, pero luego decidimos dejarlo abierto indefinidamente para el número de enero de cada año. Funcionamos de una manera un poco peculiar: el número que sacamos en julio está formado por trabajos de fin de grado, básicamente de gente que acaba ese verano la carrera de Estudios de Asia Oriental en las tres universidades del estado español donde se imparte, pero también de alguien que acaba la carrera de, por ejemplo, filosofía, y que ha hecho su trabajo final sobre un tema relacionado con Asia Oriental. Pedimos que el trabajo haya sido puntuado con un 8 o superior, porque esa nota nos vale ya como un primer filtro, al haber sido un trabajo corregido normalmente por un mínimo de dos profesores. Por otro lado, el número de enero está abierto para todo aquel que quiera participar, es un número como los de cualquier otra revista parecida, tú envías tu artículo, los editores hacemos de primer filtro más que nada en cuanto a temas de formato o adecuación a lo que es nuestra revista, luego lo enviamos a uno o varios de nuestros expertos –sin que ellos sepan la identidad o ninguna información acerca del autor–, estos expertos nos envían un informe acerca del artículo, que puede ser favorable, desfavorable o sugerir algunos cambios para su mejora, nosotros hacemos llegar este informe al autor –también sin revelar la identidad del experto–, se hacen estos cambios, etc., lo normal.

 

"Podría decir que tengo dos temas en los que estoy especializado, aunque ambos han llegado un poco sin proponérmelo. Por un lado, el tema del contacto Japón-Europa en los siglos XVI-XVII. (...)  Y, por otro lado, todo lo relacionado con los samurai."

 

- Hemos hablado mucho del blog y la revista, pero aún no hemos podido hablar de ti. Cuéntanos un poco por qué te interesa la historia de Japón, y por qué decidiste dedicarte al estudio y la investigación de la historia japonesa.

Pues es una historia un poco larga… doy permiso para que os saltéis esta respuesta al leer la entrevista. Cuando yo tenía unos 12 o 13 años dieron por televisión una serie americana llamada “Shōgun”, basada en la historia del marino inglés William Adams, que llegó a Japón en el año 1600. Yo aluciné completamente con la serie, aquellos chinos raros con moño y espadas me dejaron con la boca abierta. Cuando me enteré de que la serie era la adaptación de una novela, conseguí un ejemplar y la devoré, y ahí ya acabé de engancharme completamente. Y como entonces no había aún internet –hablamos de 1990 o así–, yo me iba muchas tardes a la biblioteca a leerme todo lo que tuvieran relacionado con Japón, me daba igual el tema, durante tres o cuatro años estuve muy obsesionado y sólo hablaba de cosas japonesas todo el día. Luego se me pasó un poco la obsesión, aunque siempre siguió ahí el interés, y bastantes años después pude empezar a estudiar japonés en una academia. Yo trabajé bastantes años como diseñador gráfico y lo simultaneaba con tocar en un grupo de música –la primera vez que fui a Japón, en 2004, fue precisamente para hacer una gira con el grupo porque habíamos sacado un disco allí–, yo no me planteaba dedicarme a nada relacionado con Japón porque lo que yo quería ser es estrella del rock’n’roll, jeje. Pero cuando mi historia con el grupo se acabó, mi trabajo de nueve a seis cada día empezó a pesarme cada vez más y más, y no me veía toda la vida con un trabajo de ese tipo… y aunque ya habíamos entrado en la crisis económica esta de la que no acabamos de salir, decidí jugármela completamente, así que dejé la seguridad de mi trabajo, me marché tres meses a Tokio a ponerme un poco las pilas con el japonés, y empecé la carrera de Estudios de Asia Oriental, aprovechando que empezaba a rodar justo ese año y que podía ser una buena oportunidad ser de la primera promoción. Una vez dentro, me enfoqué en la historia, porque es lo que siempre me había interesado más de toda la cultura japonesa. Y la verdad es que no me arrepiento para nada, después de la carrera vino el máster y después del máster, el doctorado… cuando me pongo con algo, me pongo hasta el final, supongo. Durante la carrera, pese a ser el abuelo de clase, disfruté como un niño, me acordaba de aquellas tardes en la biblioteca estudiando a solas, pensaba que ahora estaba en una universidad en la que me enseñaban eso mismo pero mejor, y se me ponía la piel de gallina, estaba encantado, así que para mí ponerme a estudiar clavando codos era un placer… y eso se reflejó en mis notas, y esas notas me han permitido después cosas como obtener una plaza como investigador predoctoral, lo que me permite actualmente poder dedicarme a tiempo completo a esto hasta que termine la tesis dentro de tres años, todo un lujo, así que no me puedo quejar y me siento muy privilegiado por dedicarme a lo que me gusta, la verdad.

 

- De todo el espacio temporal que abarca la historia de Japón, ¿cuál es tu periodo favorito, tu especialización o aquello que te resulta más interesante?

Pues podría decir que tengo dos temas en los que estoy especializado, aunque ambos han llegado un poco sin proponérmelo. Por un lado, el tema del contacto Japón-Europa en los siglos XVI-XVII, cuando los portugueses llegaron allí con los arcabuces y los sacerdotes jesuitas, etc. Este tema, además de que me interesa desde siempre –quizá por influencia de la serie “Shōgun”– es quizá el tema que mejor puede trabajarse desde aquí, porque en Sevilla, Madrid, Lisboa o Roma tienes un montón de documentación al respecto, escrita en castellano, portugués o italiano… si te dedicas a, por ejemplo, las Guerras Genpei de finales del siglo XII, no tienes esa ventaja. Y, por otro lado, todo lo relacionado con los samurai –dentro de lo que también está el tema anterior–, porque, bueno, este tema es muy difícil de esquivar si te dedicas a la historia japonesa, porque los samurai dirigieron el país durante 700 añazos… pero además, es el tema por el que normalmente se me pregunta, he hecho alguna entrevista para la radio hablando sobre esto, me han pedido escribir un libro sobre ello, me han invitado a dar alguna conferencia también sobre este tema, etc., así que quieras o no, al final te toca trabajar acerca de los samurai… que además me parece estupendo porque los samurai son los que hicieron que yo me interesase por Japón.

 

Sobre su próximo libro de samuráis: "Supongo que saldrá en algún momento del 2016. Se trata de un libro breve, pero repasa toda la historia de los samurai, desde su aparición progresiva y silenciosa a lo largo de varios siglos hasta su desaparición abrupta a finales del siglo XIX." 

 

- Desde hace relativamente pocos años, en España, se están ofertando estudios de Asia Oriental. ¿Cómo ves el panorama de los estudios en este campo y especialmente en el campo de la historia de Asia Oriental?

Sí, como decía antes, mi promoción fue la primera –2009 a 2013–, en la Universitat Autónoma de Barcelona, y también se hacen en la autónoma de Madrid y en Sevilla… antes ya existían como una licenciatura de segundo ciclo, pero no eran una carrera propia. Es un tema complicado… por un lado, es genial que se hayan puesto en marcha estos grados, ya he dicho que a mí me encantó la experiencia, y deberían haber existido mucho antes, como en otros países… pero por otro lado, es como que han metido a Asia Oriental en ese gueto, y ahí nos tienen contentos y ya está, se han olvidado de nosotros… Me explico: está muy bien que en ese grado puedas estudiar la historia de Japón, ok, pero ¿por qué no se puede estudiar también dentro de la carrera de historia? ¿por qué China no existe hasta la Guerra del Opio y Japón aparece de repente en Pearl Harbor? ¿por qué en los cuatro añazos de la carrera de filosofía no se menciona a Confucio pese a que ha influido culturalmente a más millones de personas que Platón? Etcétera, etcétera, etcétera. Es como que el Conocimiento, en mayúsculas, sigue siendo el occidental… y esas cosas de los chinos pues son muy bonitas y muy exóticas, pero… ya sabes… Más nos valdría a todos ponernos las pilas y empezar a darnos cuenta de que el mundo está volviendo a pivotar alrededor de Asia, tal y como ha hecho siempre excepto durante un pequeño paréntesis de quizá tres o cuatro siglos.

 

- Este año has estado haciendo un curso en el mismísimo Santuario de Ise. En este enlace podemos leer el diario de tu experiencia allí. ¿Qué es lo que más destacarías de tu experiencia en Ise?

Ha sido alucinante, si leéis la crónica que fui haciendo veréis que me lo pasé teta. Fue un curso de tres semanas completamente financiado por la Universidad Kogakkan y el Ayuntamiento de Ise en el que llevaron a once “académicos junior”, por decirlo de alguna manera, de distintas partes del mundo a hacer un curso sobre, principalmente, el Gran Santuario en concreto y el shintoísmo en general, con un montón de excursiones y experiencias muy interesantes. A cambio, sólo querían que se lo explicásemos al mundo, porque Ise tiene mucho turismo interno japonés a causa del Gran Santuario, pero no es demasiado visitado por turistas extranjeros, así que este curso es parte de un plan de promoción por parte del ayuntamiento y el gobierno regional. En mi caso, ¡han comprado mi fidelidad de por vida como entusiasta promotor de Ise! Y lo digo sinceramente, si la ciudad no me hubiese encantado, me habría limitado a cumplir lo que me pedían, haciendo las entradas en el blog y ya está, pero como resulta que realmente aluciné con el sitio, se lo recomiendo a todo el mundo. El Gran Santuario es un sitio muy especial que vale la pena visitar con todos los sentidos muy abiertos, el templo budista Kongōshō-ji es uno de los sitios más bonitos en los que he estado nunca, y las famosas piedras Meoto-Iwa* son una postal perfecta hecha realidad. No sé, fue una experiencia única que no voy a olvidar en la vida.

*Las famosas piedras Meoto-Iwa son las que aparecen en la primera fotografía de esta entrada.

 

- Además, estás preparando un libro sobre samuráis. Aunque lo reseñaremos en este blog cuando salga a la venta, ¿Qué nos puedes adelantar del libro?

Bueno, pues llevo desde octubre trabajando en él, desde que la editorial se puso en contacto conmigo para proponérmelo, y lo tengo que entregar este próximo septiembre… supongo que saldrá en algún momento del 2016. Se trata de un libro breve, pero repasa toda la historia de los samurai, desde su aparición progresiva y silenciosa a lo largo de varios siglos hasta su desaparición abrupta a finales del siglo XIX. Tiene un tono muy parecido a los artículos de mi web, con un estilo muy entendible y –espero– ameno, pero todo está basado en datos y documentos. Por desgracia, en la mayoría de libros de carácter divulgativo que se encuentran normalmente sobre los samurai, el 90% del contenido es fantasía que se hace pasar por historia, son leyendas, tópicos no contrastados, datos que provienen de novelas pero que a fuerza de repetirse parece que fueron reales… a mí toda esa épica que rodea el mundo samurai también me gusta, pero hay que saber diferenciar la historia de la ficción. El objetivo principal del libro es ese, reivindicar que la historia “real” de los samurai también es interesante, tanto o más que esa parte mítica que ya conocemos todos.

 

Sobre los ninja: "No le quiero fastidiar la infancia a nadie, pero es así, no existieron."

 

- Me gustaría hacerte algunas preguntas sobre historia. Algunas veces has hecho algunas declaraciones, vamos a llamarlas “polémicas” para el público en general, pero que quizás entre los que nos dedicamos a estudiar la historia de Asia Oriental no lo sean tanto. Me refiero a eso de que los ninjas no existieron. Estoy seguro de que podría ser un tema buenísimo para tu blog, pero por aclarar unos pocos conceptos aquí en la entrevista, ¿nos podrías desarrollar un poco esto de que los ninjas no existieron?

¡Sabía que aparecerían los ninja en algún momento! Malditos… Bueno, a ver, por un lado, me encanta polemizar, dejar caer de vez en cuando alguna bomba así en medio de una explicación acerca de otro tema… tú vas hablando del gobierno de Tokugawa Ieyasu y, con la menor excusa, dejas caer la frase “los ninja no existieron” y sigues con lo que estabas diciendo, como si nada… y te aseguro que cuando llega el turno de preguntas, alguien te pide que se lo expliques, y entonces te das cuenta de que estaban atentos a tu explicación. Y una de mis bombas favoritas es esa de los ninja. No le quiero fastidiar la infancia a nadie, pero es así, no existieron. Durante la época de guerras civiles, en Japón se utilizaban espías, está claro, como en todos sitios; y si podías introducir a un asesino en la guardia personal de un general enemigo para que lo matase mientras dormía y así ahorrarte una batalla de cuarenta mil tíos zurrándose con la espada, pues lo hacías, obviamente. Pero ese espía o ese asesino, no iba vestido de negro, con una capucha y una espada a la espalda, a un tío así lo calas a la primera, iba vestido de aquello que vistiese la gente que había en el lugar, de campesino o soldado o lo que sea. Eso por un lado, por otro, ese espía o asesino no lanzaba estrellitas, trepaba muros con unas púas metálicas, corría por encima del agua con una especie de raquetas o lanzaba bombas de humo o kamehamehas. Todo eso es ficción. Durante el periodo Edo (1603-1868) en Japón se vivió una situación de casi absoluta paz, y florecieron campos como la literatura de aventuras, con batallas de valientes samurai y demás, y ahí es donde aparece la figura del ninja, representado en los grabados que acompañaban a las novelas con su traje negro de malo malísimo y toda su parafernalia. Que luego se creó el ninjitsu y tal, ok, pero eso es un arte marcial como el judo o el karate, nada más. Ningún historiador que se dedique a Japón te va a decir nada distinto, digan lo que digan los defensores de los ninja que me encuentro a veces en internet, muy ofendidos con mi opinión. A mí también me gustan los ninja, pero me gustan como personaje de ficción, igual que me puede gustar Son Goku, ni más ni menos.

 

- ¿Qué otros mitos de la historia japonesa podríamos desmitificar?

Pues bastantes, la verdad, pero quizá el que más cuesta desmitificar es el famoso bushidō y todo este tema del honor samurai y demás. De nuevo, todo surge a causa del periodo Edo y su situación de paz, cuando los samurai son una casta guerrera que ya no hace la guerra y muchos samurai no han sacado la espada de la funda en toda su vida más que para sacarle brillo. Pese a no trabajar para lo que se supone que sirven, reciben un sueldo público durante toda su vida, por lo que se pueden dedicar tanto a tareas administrativas y funcionariales como a aficiones varias como la poesía, la ceremonia del té, las artes marciales, etc. Y es entonces cuando esta élite ociosa rememora, mitifica y exagera su pasado, aquellos tiempos en los que sus antepasados combatían en el campo de batalla, y se crean leyendas en las que los samurai son héroes honrados y valientes con una moral intachable, etc. Es un poco parecido a lo que sucede en Europa con la figura del caballero. Si miras las fechas en las que se escribieron obras como el “Hagakure”, el “Libro de los cinco anillos” o el “Budō Shoshinshū”, todos son de esta época. Cuando Japón se abrió al resto del mundo a finales del siglo XIX, el gobierno Meiji quería ser un país tan moderno y “civilizado” como las potencias occidentales, y ese es uno de los motivos por los que acabó con los samurai, porque eso de tener guerreros con espada era una cosa muy atrasada, y entonces desde ese mismo gobierno también se potenció esa imagen mitificada del samurai, para hacer ver al mundo que aunque en Japón había guerreros de arco y espada, habían sido una gente muy civilizada y ética. Es entonces cuando aparece el famoso libro “Bushidō, the soul of Japan”, nada menos que en 1899 y escrito originalmente en inglés para ser leído por el resto del mundo. Y cuando unas décadas después se produjo el auge del militarismo japonés, que todos sabemos a lo que condujo, para el gobierno todo este rollo de morir por tus superiores con lealtad hasta el fin y demás, pues resultaba perfecto, y aún potenciaron más todos estos supuestos valores samurai, y ahí tienes a los pilotos kamikaze llevando una katana con ellos dentro del avión, por ejemplo. Tampoco estoy diciendo que los samurai fueran unos patanes sin ética, pero la realidad es bastante distinta al mito, y cuando estudias seriamente la historia ves que está llena de traiciones y actos muy poco honorables. Esta postura también me ha ocasionado algunas discusiones con apasionados del bushidō que tras haber hecho tres años de karate creen ser grandes expertos en el tema.

 

- Básicamente tu estudio de historia japonesa se centra en la época de lo que la gente conoce como “los samuráis” (que abarca varios siglos y periodos de la historia japonesa), y de hecho, estás preparando el libro del que hemos hablado antes. ¿Qué personaje histórico, de todos los que has estudiado de esta época de samuráis, te resulta más interesante? ¿Por qué?

Pues hay muchos personajes que me interesan, como Minamoto Yoshitsune, Kusunoki Masashige o Saigō Takamori, pero… si tengo que elegir uno, y aun a riesgo de resultar poco original, creo que me quedaría con Toyotomi Hideyoshi. La suya es una biografía única en la historia japonesa… en un país donde el apellido es lo más importante y vas viendo aparecer siempre las mismas familias una y otra vez en cargos de poder, de repente sale este tío, hijo de un campesino, en el feudo de un pequeño señor samurai que no debería haber sobrevivido al momento de guerra civil absoluta en la que está sumido el país, y desde lo más bajo consigue llegar a ser la persona más poderosa de Japón, el que unifica Japón después de más de un siglo de caos, quien asienta las bases sobre las que se sostendrá el país durante casi tres siglos, y que incluso le sobra fuerza –y chulería– para intentar conquistar China. Es una de esas historias de “hombre hecho a sí mismo” que nos resultan tan interesantes, y fue una persona con sus luces y sus sombras, lo que la hace más cercana y real, no es un personaje intachable y perfecto, de esos tan perfectos que acaban dando rabia. Supongo que en Corea no estarían muy contentos con mi elección, y no me extraña, pero es lo que hay, lo siento.

 

Los castellanos llegaron tarde a Japón, medio siglo después de que lo hicieran los portugueses, y llegaron mal, no supieron gestionar nada bien el asunto… en parte por ello Japón acabó cerrándoles la puerta y expulsándoles, metiendo en el saco de paso a los portugueses, que se lo habían estado trabajando desde mucho antes.

 

- También has investigado acerca del cristianismo en Japón y las relaciones con Occidente. Los portugueses y los holandeses dejaron una huella interesante en el intercambio de culturas. ¿Qué dejaron los españoles? ¿Qué nos ha llegado hasta nuestros días de aquellas relaciones y misiones jesuitas?

Bueno, ese es mi tema, por lo menos hasta que acabe la tesis doctoral y no quiera oír hablar de ello durante un buen tiempo. Respecto al contacto con los castellanos –nunca hablo de “españoles” en este contexto–, pues la verdad es que fue mínimo y pésimo. La historia del contacto Japón-Europa es la historia de Portugal primero y de Holanda después, pese a que muchos historiadores españoles, sobre todo durante el Franquismo –o poco después, con historiadores formados y educados durante el Franquismo– insistan en el gran papel jugado por Castilla, o hablen de “contacto ibérico” para así intentar dar la imagen de que tanto Portugal como Castilla fueron importantes, cuando estaríamos hablando de un 90%-10% como mucho. Los documentos hablan, y bastante claro, al respecto. Los castellanos llegaron tarde a Japón, medio siglo después de que lo hicieran los portugueses, y llegaron mal, no supieron gestionar nada bien el asunto… en parte por ello Japón acabó cerrándoles la puerta y expulsándoles, metiendo en el saco de paso a los portugueses, que se lo habían estado trabajando desde mucho antes. El año pasado era muy divertido ver en televisión todo el rollo este de la celebración de los “400 años de relaciones Japón-España” a raíz de la llegada a Madrid de la Embajada Keichō, decían que ese momento había marcado el inicio de cuatro siglos de relaciones entre ambos países… una mentira como un piano de cola. Castilla empezó a tener relaciones oficiales con Japón a principios de la década de 1590, no ese 1614 que se celebraba –unas relaciones muy escasas y teñidas de desconfianza y miedos–; pero lo peor de todo es que justamente ese 1614 Japón prohibió oficialmente el Cristianismo, por lo que los tratos con Castilla o Portugal estaban heridos de muerte, de ahí que la corte de Felipe III ignorase olímpicamente la llegada de la famosa embajada y se la quitase de encima lo antes posible. Así que ese 1614 no marcó el inicio de cuatro siglos de relaciones, marcó el inicio del final de sus pocas y pobres relaciones, y no volvería a haber ningún tímido contacto oficial hasta finales del siglo XIX… y aún después, Japón y España se han ignorado bastante mutuamente. Pero bueno, por motivos políticos supongo que interesaba montar toda esta historia de los 400 años de relaciones y demás, pues estupendo, oiga, pero si me preguntan a mí, no tengo más remedio que explicar lo que nos dice la historia, que es muy aplastante en este caso concreto.

 

- Curiosamente, el primer occidental que pisó Corea fue Gregorio de Céspedes que acompañaba a los soldados japoneses cristianos durante la invasión japonesa de Corea. ¿Cómo se vivía el cristianismo en aquel momento en Japón?

Pues depende de a quién le preguntes. El problema es que la documentación de la época que tenemos de todo ese tema fue escrita por jesuitas, que eran casi como antropólogos, dejando todo perfectamente descrito en sus cartas y crónicas. Es una información extremadamente útil, sin duda, pero claro, también es una información de parte, interesada y sesgada… entonces te encuentras con que la misión católica fue un exitazo en Japón, que la gente se bautizaba a miles y todos estaban encantados de la vida con la verdad de Cristo y demás. Y esa ha sido un poco la versión más difundida hasta hace poco. Pero pongamos las cosas en su contexto. Los portugueses llegan a Japón en 1543, y se encuentran con un país en el que cada señor feudal es soberano de su provincia o provincias, y está en guerra prácticamente con todos los demás, que hay un gobierno central pero es completamente impotente, y que no hay ningún señor lo suficientemente poderoso como para unificar el país. No sólo eso, resulta que todas estas guerras se luchan con arcos, lanzas y espadas. Y resulta también que los portugueses tienen una cosa llamada “arcabuz”, que mata mucho más y mejor que esas armas. Aquí aparece otra vez la leyenda samurai esta de que ellos consideraban las armas de fuego como algo indigno y tal… tonterías, la realidad es que los señores samurai se dieron cuenta muy rapidito de que aquellos cacharros eran la hostia y que tenían que conseguir unos cuantos miles para armar a sus ejércitos con ellos antes de que lo hiciese el vecino. Por lo tanto, había que llevarse bien con los portugueses para poder tener acceso a los arcabuces. Ok. Pero resulta que los que decidían en qué feudo atracaban los barcos de los comerciantes portugueses y con quién comerciaban y con quién no, no eran los mismos comerciantes, sino que la decisión la tomaban los jesuitas, que habían llegado a Japón en 1549 para intentar evangelizar el país. Luego si este señor feudal quería arcabuces, tenía que tener buen rollo con los sacerdotes, y ahí tenemos el motivo de que algunos de ellos les autorizasen a predicar en sus tierras, o que incluso algunos de ellos se convirtiesen ellos mismos o a sus súbditos en cristianos. Seguro que alguno de ellos se hizo cristiano por motivos de fe, seguro, pero… tras la supuesta devoción de la mayoría de ellos lo que había era un interés de lo más pragmático, qué más daba si había que cambiarse el nombre de Ōtomo Sorin a Francisco, o rezarle a la virgen María en lugar de a Kannon, para los samurai lo importante era que su batallón de arcabuceros acabase con la caballería enemiga. El Cristianismo pasó por Japón de forma muy fugaz, y era una religión demasiado distinta y demasiado mal explicada con los medios de la época para que cuajase en un país donde ya existía una realidad religiosa demasiado sólida, es completamente normal que no funcionase… digan lo que digan muchos libros que corren por ahí, la mayoría escritos por sacerdotes o autores cercanos a la Iglesia o a sus intereses. 

- Vamos a ir concluyendo esta interesante entrevista con unas cuantas preguntas rápidas. ¿Qué películas sobre historia japonesa nos recomendarías?

Pues me temo que sobre este tema quizá tengas tú más idea que yo, porque no soy un gran aficionado al cine, y no te podría recomendar nada mucho más allá de clásicos como “Ran” o “Kagemusha”, que todo el mundo conoce sin que yo se los descubra… y, obviamente, recomiendo también la serie de la que hablaba al principio, “Shōgun”.

 

- ¿Recomiéndanos algunos libros que te resulten imprescindibles?

Hay muchos libros muy recomendables, en general, y otros imprescindibles si te vas a dedicar a un tema concreto de la historia japonesa. Lo primero si te interesa el tema debería ser hacerse con uno de estos libros que cubren toda la historia, para hacerte una idea global, y de ese tipo en castellano tendríamos varios, como “Breve historia de Japón” de Mikiso Hane, “El imperio japonés” de John Whitney Hall o, por citar algo más reciente, “Historia de Japón” de Junqueras-Madrid-Martínez-Pitarch. Y si entramos en temas específicos, pues ya depende mucho del tema, claro… no es por hacer spam de la web, pero en HistoriaJaponesa.com hay una sección de “Bibliografía” con un montón de recomendaciones, y en cada artículo hay también un listado de libros sobre ese tema concreto. Eso sí, si lo que os interesa es el mundo de los samurai… esperad al año que viene y os recomiendo el mío, ¿no?

 

- ¿Qué es lo que menos te interesa de Japón?

Parte de su cultura contemporánea, pero porque no la trato de forma distinta por el hecho de ser japonesa. Me explico: si no me gustan las telenovelas venezolanas, ¿por qué deberían gustarme los doramas japoneses?, si no me gustaban las Spice Girls, ¿por qué deberían gustarme las AKB48? Y así sucesivamente. Me encantan algunos grupos japoneses como Maximum The Hormone, The Bluehearts o Hi-Standard, pero de la misma forma y por los mismos motivos que me gustan algunos grupos americanos, suecos o australianos. Tampoco estoy demasiado enterado de los fenómenos televisivos japoneses, y creo que el 80% de su televisión es una basura, peor aún que la nuestra… aunque está feo que lo diga yo, que colaboré unos meses en un famoso programa japonés. Tampoco controlo demasiado el tema del manga y el anime, hay cosas que me parecen muy interesantes y cosas que no, como en todo. Todo esto no quiere decir que no me interese o no me guste el Japón contemporáneo, ni mucho menos, me encanta el día a día de la vida en Japón, y disfruto cada minuto que paso allí, lo bueno de ese país es que encuentras lo que busques, y tu experiencia allí será completamente distinta de la de otra persona que haya ido buscando otras cosas… yo puedo pasarme un mes en Tokio y no pisar Akihabara, por poner un ejemplo.

 

- ¿Hacia donde piensas dirigir tus pasos investigadores en el futuro?

Pues el futuro más inmediato pasa por entregar el libro este de los samurai en septiembre, después tengo tres años por delante para terminar mi tesis y conseguir el bonito título de doctor, que me convertirá en una persona de provecho y un pilar de nuestra comunidad. Por el camino, tengo muchas muchísimas ganas de empezar a hacer docencia, me atrae mucho la idea de dar clase… luego quizá me doy cuenta de que es un infierno, ya veremos. Por el lado académico, pues lo normal, seguir investigando temas que me interesen –le tengo ganas al final del siglo XII–, dar clase aquí y allá, etc. Pero, además, no quiero abandonar el lado divulgativo, porque creo que es muy importante y muchos colegas de la academia no lo valoran… yo creo firmemente en la idea de compartir los conocimientos, sobre todo porque los conocimientos que yo tengo sobre estos temas son, en gran parte, gracias a haber estudiado en universidades públicas pagadas con el dinero de todos, por lo que considero justo devolver ese favor un poco a la sociedad. Así que para mí no es problema simultanear estos dos ámbitos… por poner un ejemplo claro: el pasado mes de abril hice dos conferencias, una fue en la Universidad de Alcalá de Henares ante estudiantes del Grado de Historia y la otra fue en el Salón del Manga de Alicante ante aficionados al manga y el anime, alguno de ellos disfrazado. Eso para mí es algo completamente normal y compaginable, y quiero que siga siéndolo en el futuro.

 

- ¿Alguna recomendación que quieras dejar a futuros estudiantes de historia japonesa o de estudios de Asia Oriental?

Por un lado, la misma que a los estudiantes de cualquier área, que estudien mucho. Por dos motivos, el primero es el más obvio, para aprender todo lo que puedan, porque el conocimiento es el bien más preciado que tenemos; y, por otro, para sacar buenas notas que le permitan acceder a becas, programas de máster o cualquier tipo de oportunidades… somos mucha gente, en general, y hay que luchar por destacar y hacerse un hueco. En el campo de los estudios de Asia Oriental queda mucho por hacer y hará falta gente que se encargue de hacerlo, pero eso no garantiza nada, no queda otra que trabajar duro, leer mucho, leer lo que hay que leer y no cualquier cosa, aprender el idioma lo mejor posible pero sin olvidar que el idioma sólo es una herramienta y no un fin –a no ser que te quieras dedicar a traducir, obviamente–, y poco más, no hay ningún truco o atajo, me temo.

 

Muchas gracias por la entrevista Jonathan y mucho éxito con tus proyectos, ha sido un placer entrevistarte.

Muchas gracias a ti, Robert, me ha encantado responderla… espero no haberme enrollado demasiado.

  • Título: Entrevista a Jonathan López-Vera
  • Escrito por:
  • Fecha: 10 Junio 2015
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