19 January 2017 7:19 AM



Comfort Women: esclavas sexuales de Japón

La historia está llena de grandes injusticias, masacres, matanzas, epidemias, muertes, etc. Pero cuando estas son próximas en el tiempo y en el espacio hace que un cierto sentimiento de angustia se apodere de ti. Esa es la sensación que me dio cuando conocí el caso de las "comfort women". Una sensación de angustia, una sensación desagradable, una sensación de desprecio hacia la especie humana sin pensar más allá de si los responsables eran de este o aquel país.

Comfort women es el eufemismo empleado para referirse a las mujeres que fueron sometidas, mediante engaño o a la fuerza, a servir de esclavas sexuales para el ejército japonés durante la II Guerra Mundial. Estas mujeres pertenecían a todos aquellos países y lugares por donde el Imperio Japonés tenía el control. Países entre los que se encontraba Corea, por aquel entonces colonia japonesa. Pero no sólo eran mujeres de Corea, también de China, Filipinas, Malasia, Birmania, Hong Kong, Macao, Vietnam, Tailandia, Birmania o del propio Japón.

Se trataba de chicas jóvenes que eran secuestradas o bien engañadas bajo la excusa de trabajar en fábricas para en verdad ser llevadas a unos lugares llamados "comfort stations" donde eran obligadas a mantener relaciones sexuales con los soldados japoneses destinados a los diferentes frentes. Se estima que la gran mayoría de estas mujeres fueron coreanas. Aún hoy en día luchan por obtener su reconocimiento frente a los abusos del pasado.

Una de las mejores fuentes para poder comprender el problema es la trilogía documental que habla sobre este tema. Se trata de tres documentales The Murmuring (1995), Habitual Sadness (1997) y My Own Breathing (2000) donde se cuentan estas desgarradoras historias de propia voz de las mujeres afectadas todavía hoy supervivientes.

The Murmuring (1995), el primero de los tres documentales, comienza de la siguiente manera:

"Se estima que el número de mujeres coreanas reclutadas a la fuerza por soldados japoneses como esclavas sexuales es más de 100.000. Es imposible saber exactamente cuántas están vivas todavía. Estas esclavas sexuales fueron reclutadas a la fuerza o por recomendaciones falsas para trabajar como enfermeras. En agosto de 1991, una anciana llamada Kim Jaksun fue la primera en declarar haber sido esclava sexual. Hasta ahora 163 mujeres han hecho la misma declaración. A partir de enero de 1992, las mujeres que fueron abusadas sexualmente durante la Segunda Guerra Mundial han estado haciendo manifestaciones todos los miércoles en frente de la embajada de Japón en Seúl con el Consejo de las Mujeres de Consuelo para exigir indemnizaciones."

El documental comienza con unas imágenes del 23 de diciembre de 1993 durante la manifestación número 100 de los miércoles ante la embajada de Japón. Seguramente muchos de vosotros y vosotras os preguntaréis ¿qué ha sucedido desde entonces? ¿Desde esa manifestación número 100, después de esos tres documentales, después de veinte años de esas manifestaciones?

La estatua tiene una silla vacía al lado para poder sentarse junto a la chica mirando a la embajada japonesa.

Pues lamentablemente todo sigue igual. En diciembre de este año pasado se llegó a la cifra de la manifestación número 1.000 de los miércoles frente a la embajada de Japón. Ese hecho sirvió para poner una estatua de una "comfort woman" en reconocimiento al padecimiento y la lucha de todas ellas, frente a la embajada de Japón. Parece que, lejos de indemnizar y acallar los sufrimientos de una vez, el gobierno japonés prefiere dejar que estas mujeres mueran con el tiempo en el más absoluto de los desprecios. Lejos de intentar arreglar las cosas, el gobierno de Japón sólo se dedicó a criticar el hecho de que se pusiera esa estatua allí, sin tener en consideración el hecho de que estas mujeres lleven manifestándose durante tantos años cada miércoles sin fallar nunca a la cita.

Ante estos hechos siempre hay japoneses o projaponeses dispuestos a defender o disculpar esta atrocidad humana. Algo tan lamentable como negar el holocausto nazi o defender el asesinato de miles de personas en Hiroshima y Nagasaki para justificar una paz. Los hechos deben juzgarse ante la historia por sí mismos, sin entrar en comparativas de quién hizo más y peor. Lo digo porque si alguna persona llegara a mi blog con la intención de defender o justificar semejante salvajada humana, por favor, que se lo piense dos veces antes de enviar un estúpido comentario. Si alguien tiene dudas sobre la situación o cree que el gobierno japonés se disculpó o pagó alguna vez, le recomiendo que se lea detenidamente el artículo de Ask a Korean donde se explica todo clara y detalladamente.

Los documentales están llenos de historias y experiencias escalofriantes, uno de ellos es este de Ha Koonja:

Tenía sólo 17 años cuando llegó a aquel lugar en China traída en barco desde Corea. Llegó a una zona llena de casas donde habría más de cien mujeres que trabajaban de "comfort women" para los japoneses. Ella llegó engañada y no sabía nada. Dice: "Cuando llegué al puerto, al desembarcar, nos dieron la bienvenida. Así llegué contenta pero cuando llegué a ese lugar las chicas que ya estaban ahí empezaron a llorar, viéndome tan joven. Me preguntaron por qué vine. Yo no sabía nada...". (...) "Sólo después de recibir el visto bueno para vender mi cuerpo fue cuando lo comprendí. El doctor sabía que yo era virgen. El doctor que dio el visto bueno vino y dijo que iba a dormir conmigo. Tenía más edad que mi padre. Pero yo no podía negarme. Después de terminar él se fue y yo no podía salir del cuarto. Me dolía tanto que ni siquiera podía hacer pipi. Ese día sólo el doctor durmió conmigo. Pero al día siguiente me tocó atender a muchos más. Uno tras otro. Salía uno y entraba otro. En los días festivos atendía 10, 15 o 20... Los días normales atendía 5 o 6 como mínimo. Ni siquiera podía moverme del dolor tan tremendo."

Esta sólo es una de las muchas historias que se pueden conocer a través de la trilogía documental, la cual recomiendo ver para hacerse una idea de lo que sufrieron estas mujeres.

Este sufrimiento sólo fue uno de los muchos que padeció el pueblo coreano durante la invasión japonesa. Supongo que poco a poco alguna gente podrá comprender el porqué de ese odio actual hacia Japón. Si bien es cierto que el odio siempre puede ser alimentado en las nuevas generaciones desde la escuela, no es menos cierto que son heridas que cuestan de cicatrizar en una sociedad y deben pasar varias generaciones para que estos daños se olviden.

Es algo similar a lo que pasa en España con la guerra civil. Ayer murió Manuel Fraga Iribarne, antiguo ministro de Franco y político durante la democracia. Mientras unas personas se dedicaban a recordar la memoria de esta persona, otras tantas aprovecharon para recordar su pasado franquista y diversas atrocidades que se le imputan. Lo mismo ocurrirá, pero en sentido contrario de las partes, cuando llegue el día que fallezca el dirigente comunista Santiago Carrillo. Sentí el odio entre las Españas desde Corea a través de mi timeline de Twitter. Ninguno de los que lanzaba los tuits en uno u otro sentido habían vivido la dictadura, y mucho menos la guerra civil.

Por tanto, entendiendo esos rencores de varias generaciones, y entendiendo también que muchos de los que somos hijos de la democracia postfranquista pasamos de esos temas, no nos será difícil comprender que en Corea también pasen cosas similares. Máxime cuando esas cosas han sido aún más atroces que las de nuestra guerra civil.

  • Título: Comfort Women: esclavas sexuales de Japón
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  • Fecha: 16 Enero 2012
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