23 February 2017 13:55 PM



25 años de Game Boy y nostalgia

Una de las cosas que hice en mi reciente viaje a Japón fue comprarme una Game Boy. Tenía en mente hacerme con alguna videoconsola retro, y aunque mi objetivo era la Super Nintendo (Super Famicom) y varios juegos, la idea de hacerme con una Game Boy era otro objetivo compatible e indispensable. Al final no compré la Super Nintendo porque después de "hablar" con el dependiente de la tienda no me quedó claro si podría usarla fuera de Japón, ya que el voltaje es distinto, y no sé si existen adaptadores o transformadores para Corea. Así que dejé para mejor ocasión la idea de comprar la Super Nintendo y mantuve mi idea de comprar una Game Boy y algunos juegos. Lo que no invertí en la Super Nintendo, luego lo utilicé para comprar libros de historia y de Japón. Seguramente en mi época de adolescente no habría hecho esto último.

Porque la Game Boy tiene muchos años a sus espaldas y me hace volver mucho tiempo atrás cuando iba al colegio. Su fecha de lanzamiento oficial data del 21 de abril de 1989, y este año ha sido su 25 aniversario. Pero no fue hasta las navidades de 1991/2 cuando pude tener la mía. Fue mi primera videoconsola, y le guardo un cariño muy especial. En 1991 yo tenía 12 años, iba a 7º de EGB y si no recuerdo mal fue aquel año, en que conocí la existencia de la Game Boy de Nintendo. En una juguetería del pueblo donde vivía (Sant Cugat del Vallés, cerca de Barcelona) pusieron un expositor con dos Game Boy que si no recuerdo mal tenían el cable para jugar en pareja. El juego sí que lo recuerdo muy bien, el Tetris. Muchas tardes al salir del colegio, cuando no tenía que ir a la academia de música, iba con mis amigos a jugar a la Game Boy. Muchas veces éramos niños de varios colegios de la zona haciendo cola para echar unas partidas. La juguetería creo que se llamaba Nins y me parece que ya no existe. Hoy en día existen este tipo de expositores con videoconsolas de prueba en muchas tiendas, pero en aquel momento aquello fue un acierto comercial. Cada tarde decenas de niños íbamos a jugar gratis al Tetris y un poco más tarde en la tienda de electrodomésticos al lado de mi colegio copiaron la idea y pusieron la Megadrive con el Sonic primero y la Super Nintendo con el Castlevania después. Os podéis imaginar lo que pasó. Una tienda de electrodomésticos tomada a la fuerza cada tarde por niños de 12-13 años jugando sin parar, gritando, emocionándose y armando jaleo. A los dueños supongo que les iría bien y muchos padres irían allí a hacer posibles los sueños de sus hijos. Pero volvamos a la Game Boy.

El caso es que todos nos enamoramos de aquella "horrible" máquina blanca y grande entre nuestras pequeñas manos que pese a su pantalla monocroma tenía su encanto. Ese y el siguiente año, la mayoría de mis amigos y yo, teníamos la Game Boy y nos intercambiábamos los juegos. Alguno se compró la Game Gear de Sega y salió perdiendo. La Game Gear era en color y tenía algunos juegos realmente buenos, recuerdo con cariño el Shinobi en la Game Gear de mi amigo/vecino. Pero es que la Game Boy la teníamos todos, y por tanto intercambiar juegos era el pan nuestro de cada día. Cuando los Reyes Magos (o Santa Claus, no recuerdo quién de los dos) me trajeron la Game Boy, además del Tetris venía el Spiderman. Luego llegaron otros juegos. Pero sobre todo todos los juegos de mis amigos que pude jugar. Yo no compré muchos, creo que tengo en total unos cuatro o cinco juegos, porque el intercambio de cartuchos era lo más común en clase. Al poco tiempo nos dividiríamos en dos "bandos irreconciliables": los que tuvimos la Sega Megadrive y los que se hicieron con la Super Nintendo. Curiosamente nunca tuve ni a Super Mario ni a Sonic en mis videoconsolas, es por eso que cuando compré la Game Boy, me compré también los juegos Super Mario Land y Super Mario Land 2. También me compré Castlevania y Megaman 1 y 2, que en Japón se llaman Rockman World. Por desgracia no pude comprar un par de juegos que me encantaban y que eran de amigos míos: Ghostbusters 2 y Operation C. No los encontré.

En cuanto a la consola, no compré la Game Boy original, sino la Game Boy pocket (más pequeña y manejable), y como podréis ver por su estado y el de los juegos, todo es de segunda mano. En Japón hay mercado interesante en videojuegos de segunda mano. Yo prácticamente me había olvidado de querer comprar una de estas videoconsolas de 8 y 16 bits hasta que en el blog de Creativo en Japón vi la existencia de tiendas como Super Potato en Osaka y decidí darme un capricho y comprarme unos juegos. Ahora que trabajo y no le tengo que pedir ni a mis padres ni a los Reyes Magos, era la ocasión perfecta. Lo que pasa es que he visto que los precios se han disparado bastante. Desde los primeros vídeos de Creativo en Japón y los precios que pude localizar por internet meses atrás, hasta los precios que me encontré en las tiendas, el cambio ha sido notable y parece que, según palabras de David, seguirán subiendo. Así que si estás pensando en hacerte con algunos juegos retro, quizá ahora sea un buen momento porque parece que se van cotizando al alza.

Una de las cosas que más me impactó hablando con David de Creativo en Japón fue (espero que no te moleste que copie tu frase de privado de Twitter):

"la normal, pocket, color, light e incluso advance cuestan de jugar a día de hoy, no sé como jugábamos en la época XD"

Cuando leí la frase me preocupé. ¿Me decepcionaría el jugar a la Game Boy tantos años después? Me preocupaba saber si después de jugar a videojuegos infinitamente más avanzados en mi PC sentiría decepción o desinterés al jugar de nuevo a juegos de 8 bits en un solo color.

Cuando compré la videoconsola lo primero que hice fue ir a por pilas y probar todos los juegos para ver que funcionaban. Ningún problema, todos bien. El problema fue al jugar. ¡Es infinitamente difícil! Quiero volver a ser niño y tener aquella facilidad y concentración para cargarme a los malos. Hay juegos, como Super Mario Land 1 que (si no me equivoco) no tiene opción de guardarse, y para conseguir los passwords de Megaman he de matar a un malo por lo menos. ¡Claro!, por eso necesito horas y horas jugando, gastar millones de pilas, saberme los movimientos de todos los enemigos de memoria y así alcanzar el nivel que tenía cuando no tenía otras cosas importantes en la vida. Me gustaría tenerme a mí de niño al lado diciéndome: "salta! dispara! ahora!" pero me veo inútil y por qué no reconocerlo... mayor. Me hago viejo pero aún así... llevo un vicio al Super Mario Land 2 por las noches que no es normal. Supongo que hay cosas que nunca cambian.

La Game Boy Pocket de segunda mano me costó unos 15€. El Castlevania 3€ y los otros entre 8€ y 10€. La Game Boy original, aquella que tuve en 1991, aún la conservo en España, junto con la Megadrive. En un futuro viaje me las traeré a Corea y en otros viajes a Japón intentaré completar una buena colección de juegos porque la verdad, no importa que haya videoconsolas infinitamente mejores, el sentimiento que uno tiene cuando juega otra vez a estos juegos es indescriptible.

Si has llegado hasta aquí, me gustaría saber tu opinión ¿Tienes o has tenido alguna Game Boy?¿Te comprarías juegos retro?¿Cuál fue tu juego favorito de Game Boy?

Con esta entrada me despido este año y os deseo felices fiestas y una buena entrada de año. Espero que 2015 os traiga muchas cosas buenas y muchas Game Boys.

  • Título: 25 años de Game Boy y nostalgia
  • Escrito por:
  • Fecha: 22 Diciembre 2014

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