23 January 2017 23:51 PM



25 años de Dragon Ball y nostalgia

Esta es otra de esas entradas que no interesarán a nadie o a muy poca gente, pero que a mí me hace escribirlas con lágrima fácil. Este mes de febrero se cumplen 25 años de la primera emisión de Dragon Ball (Bola de Drac) en TV3 (Televisión de Catalunya). Si hace poco escribía de los 25 años de la Game Boy, esta vez con Dragon Ball no podía ser menos ya que ambas, junto a todo lo que vendría después, formaron parte de mi generación. No soy ningún experto en Dragon Ball, sólo soy uno de los miles de niños que vieron esa serie y les marcó para siempre. Creo que nunca una serie de dibujos había marcado tanto a los niños. En aquella época ya veíamos una serie del propio Akira Toriyama, el Dr. Slump, serie que personalmente me encantaba, pero la emisión de Bola de Drac supuso un antes y un después en nuestras vidas.

Recuerdo que me perdí los primeros dos capítulos de la serie porque tuve que ir a la academia de música, pero al tercero todos los compañeros de mi clase del colegio estaban hablando maravillas de la serie. Así que desde entonces, todas las tardes que podía, al volver del colegio veía Bola de Drac sentado en el suelo frente al televisor. Fue también el año en el que las televisiones privadas (Antena 3, Telecinco y Canal Plus) comenzaron a emitir, la guerra de la audiencia comenzaba y el éixto de Bola de Drac sirvió para que estas cadenas (especialmente Antena 3, Telecinco y TVE) apostaran por la emisión de nuevas series de anime que venían de Japón. El año de Dragon Ball también aparecieron Campeones /Oliver y Benji (Capitán Tsubasa) en mayo de 1990 que también arrasó entre los niños, Caballeros del Zodiaco (Saint Seya) 1990 o Ranma 1/2 en 1993. Además, en esa maravillosa década para el manga y anime, llegaron los primeros VHS, llegó Akira y del Salón del Cómic de Barcelona salió el Salón del Manga. Sin embargo, ni siquiera Oliver y Benji que tenía un exitazo tremendo llegó en ningún momento a hacer sombra a Dragon Ball.

...pero volvamos a Dragon Ball.

Las fotocopias

En 1990 yo iba a cumplir 11 años. Recuerdo que el boom de Dragon Ball no sólo fue la serie de dibujos, es que enseguida vino una moda un tanto extraña, las fotocopias de Dragon Ball. En los estancos, papelerías y especialmente tiendas de revelado fotográfico (es decir, las tiendas que contaban con una máquina de fotocopiar) había unos montones de folios con fotocopias de Dragon Ball. Todos los niños salíamos del colegio e íbamos a esas tiendas a hacernos fotocopias, las coleccionábamos, las cólgábamos en la habitación, forrábamos las carpetas, coloreábamos las fotocopias,... era tal la obsesión por Dragon Ball que unas horribles y malas fotocopias de Dragon Ball en blanco y negro nos podían hacer las mini-personas más felices de aquel momento. Ahora, años más tarde, intento buscarle un sentido a aquello y no lo encuentro, supongo que simplemente éramos felices con "tener" esas imágenes de Dragon Ball de la misma manera que éramos felices con "mirar" a alguien pasarse el Final Fight o luchando en Street Fighter II de las recreativas. Sin embargo, todavía guardo en algún lugar aquellas fotocopias. En mi pueblo, Sant Cugat del Vallès, recorríamos todas las tiendas en busca de nuevas fotocopias que no tuviéramos. Los dueños de las tiendas encantadísimos porque aunque hacer fotocopias no era del todo caro (no valían tan baratas como ahora), ellos seguro que se hicieron de oro con esto.

Si no entiendes que es esta locura de las fotocopias, puedes verlas en esta entrada de Mangaland

El compañero que fue a Francia

Había un compañero de clase que por alguna razón (creo que tenía familia allí) fue a Francia y allí compró una revista de anime (¡¡una revista de anime!!), tardaríamos unos cuantos años en ver una por España. El caso es que en esa revista habían comics y dibujos de Dragon Ball y contaban cosas que aún no habían sucedido en TV. Recuerdo haber visto a Son Gohan mucho tiempo antes de que apareciera en la serie de TV. Esa revista se llamaba Dorothée y he conseguido recordarlo gracias a esta entrada de La Arcadia de Urias. Las consecuencias fueron dos: el chaval se hizo el más popular de la clase y su revista fue fotocopiada previos días de peticiones y amenazas porque el chico no quería compartir "su tesoro".

Los cromos y los cómics

¡Ay los cromos! Mi infancia estuvo repleta de colecciones de cromos. He-Man (los dibujos, que de la película también hubo y era horrible), Batman (la primera peli), Efectos especiales del cine, coches, ligas de fútbol, la pandilla basura,... pero llegaron los cromos de Dragon Ball Z y lo demás ya daba igual. Muchos de mis amigos incluso iban con sus padres al Mercat de Sant Antoni a intercambiar cromos (tengui y falti, la jerga de aquella época). Después vinieron los cómics, serie blanca y serie roja, yo me compré muchos de la serie roja en catalán. Ahora que recuerdo todo esto tengo ganas de volver a España para traérmelo todo a Corea. snif!

El Salón del Cómic

Yo siempre había ido al Salón del Cómic con mi padre desde que estaba en las Atarazanas y luego en el Born. Cada año íbamos y era una cita casi religiosa que fue continuando hasta la época de terminar el instituto a finales de los 90 ya en la Estación de Francia. Nunca llegué a ir a un Salón del Manga porque realmente yo moría por los cómics españoles y estadounidenses (Superhéroes (sobre todo Márvel) y El Jueves (Makinavaja, Pedro Piko Piko Vena, etc.). Pero recuerdo que fue en el Salón del Cómic donde empezaron a llegar los primeros tomos de manga de Dragon Ball en japonés. Porque en el Salón del Cómic estaba todo, los cómics españoles, europeos, estadounidenses y japoneses. No eran baratos, y los vendedores aprovechaban la euforia y el tirón. Allí compré uno en color de Superguerreros donde salía un Goku extraño con una cicatriz en un planeta de Superguerreros. Fue el descubrimiento del padre de Goku y de la llegada de Goku a la tierra en una nave. (La precuela de Dragon Ball). Hay que ser muy friki de esto para poder entender lo que sentí en aquel momento cuando lo compré. Me daba igual lo que me hubieran pedido, de hecho no recuerdo ni el precio, ni me importa. Más tarde compré un tomo en el que salían unos señores calvos con una "M" en la frente. No teníamos ni idea de qué era (todo estaba en japonés), pero ahí guardo mis tomos japoneses como pequeños tesoros.

Mi relación con Dragon Ball realmente terminó al llegar el Monstre BU, creo que ahí perdió mi interés y dejé de ver la serie. La primera época de Dragon Ball con Goku niño fue sin duda la mejor de todas, después destacaría la muerte de Raditz, la llegada de Vegeta y los androides a16, a17 y a18 y Célula. En mi opinión esas partes son lo mejor de la serie.

Personalmente, Dragon Ball supuso un antes y un después para mí. Tras Dragon Ball llegó a mi vida "Los caballeros del zodiaco" que me encantó y Akira, la película que me hizo interesarme realmente por la animación japonesa y cuyo manga mi madre me prohibió comprar por ser demasiado violento (el tomo que compré me lo hizo devolver en la libreria por dos de Tintín (el loto azul y otro que no recuerdo) xD). Compré Doomed Megalopolis (uno de mis animes favoritos) y 3x3 ojos y a escondidas veía los Urotsukidoji y Dragon Pink que me había pasado un amigo porque los había comprado su hermano mayor (benditos hermanos mayores de aquellas épocas).

No conozco a nadie de mi generación que no viera Dragon Ball (chicas incluidas), así que supongo que esta entrada podría ser bastante cercana a miles de niños que vivimos durante esa época en España (allí donde había un canal autonómico emitiendo Dragon Ball). Como apunte final fue tanto el apego a esta serie doblada al catalán que no concibo la serie en otra lengua que no sea la catalana. Si veo (lo he intentado) alguna película de Dragon Ball en castellano o en japonés con subtítulos me parece de otro mundo, raro y totalmente ajeno a mí. En este sentido creo que Dragon Ball hizo mucho por la normalización del catalán ya que todos los niños -fuéramos de familia castellana o catalana- veíamos la serie y aprendimos mil y una expresiones divertidas en este idioma (especialmente insultos de Vegeta, ¡gràcies Vegeta!).

Documental indispensable para entender todo esto: Songokumania

 

Una pequeña sorpresa

Como sabrás, Dragon Ball es un manga/anime japonés, pero la caracterización de la serie no es ni mucho menos japonesa sino china. Las ropas de Goku, el palo y muchos de los movimientos de artes marciales son de Wu Shu. Las montañas que siempre aparecen dibujadas son parecidas a las montañas de China y la misma historia de Son Goku está basada en parte en Sun Wukong el Rey Mono de la novela "Viaje al oeste". Bueno, esta no es la sorpresa evidentemente porque lo que he dicho no es nada nuevo. Lo que quiero decir es que lo que envuelve Dragon Ball es una historia con base asiática que es fácilmente indetificable con China, Corea y Japón. La historia central de Dragon Ball es la búsqueda de unas bolas mágicas que invocan a un dragón, y este dragón puede conceder un deseo.

Esta historia de dragones y deseos era algo que asociaba íntimamente a Dragon Ball, es por eso que cuando visité el templo Haedong Yonggungsa en Busan, me sorprendió ver un dragón con una bola en su mano en un templo en el que dicen que si pides un deseo, se convierte en realidad. La imagen del dragón sujetando una bola (una perla realmente) en la mano o en su boca, es algo normal en la mitología asiática que proviene de China. La perla indica la salud y la buena fortuna y este tipo de decoración está presente en muchos templos budistas. Sólo me sorprendió que además este templo tenga la leyenda de los deseos y el templo esté asociado a la existencia de un dragón. Además, los deseos que he pedido en este templo se me han cumplido, y cada año voy al templo a pedir uno. Es por ello que le llamo para mí, "el templo del dragón Sheron".

 

  • Título: 25 años de Dragon Ball y nostalgia
  • Escrito por:
  • Fecha: 16 Febrero 2015
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